Durante años, Suecia fue el símbolo de la digitalización educativa: tablets en preescolar, contenidos digitales obligatorios, menos papel, más pantalla.
Hasta que los datos empezaron a fallar.
En 2023–2024, el Ministerio de Educación sueco dio un giro inesperado: menos pantallas, más libros impresos, más lectura profunda, regreso parcial al papel, especialmente para los más chicos. Y una inversión multimillonaria en libros de texto (más de SEK 2.000 millones entre 2023 y 2025).
El mensaje sueco fue claro:
👉 la tecnología debe usarse cuando mejora el aprendizaje, no cuando lo entorpece.
Pero aquí aparece la trampa:
esto no significa que la escuela deba “volver al pasado” ni que las pantallas sean el enemigo.
Caída en comprensión lectora (PIRLS).
Distracción masiva en el aula.
Evidencia mixta sobre lectura digital.
Docentes y familias frustradas por el uso improductivo de dispositivos.
Una digitalización acelerada sin suficientes contrapesos.
Suecia decidió recalibrar. No prohibir la tecnología.
Volver a equilibrar.
El artículo de Javier Jiménez (Xataka, 18/4/2025) lo sintetiza así:
👉 La ciencia no tiene una respuesta clara.
La investigación mundial es contradictoria, fragmentada y dependiente del contexto.
👉 Hay estudios que dicen que prohibir móviles mejora el rendimiento.
Pero cuando se replican, los resultados suelen ser menores o nulos.
👉 Otros estudios no encuentran ningún impacto en notas, bienestar o atención.
👉 A veces las mejoras no provienen de prohibir móviles, sino de políticas paralelas (como las campañas anti-bullying de Noruega).
👉 Las regulaciones son pendulares y políticas, no pedagógicas.
Entusiasmo digital → prohibición total → vuelta al equilibrio → nueva prohibición…
👉 El móvil no es la causa de todos los problemas educativos, sino un síntoma más visible de crisis más profundas.
Conclusión Xataka:
“Nada garantiza que prohibir móviles mejore el aprendizaje. El efecto depende de cómo se implementa, del contexto y del ecosistema de la escuela.”
Acá está la parte más urgente de tu postura:
👉 América Latina NO puede copiar el retroceso sueco.
Ni tampoco puede subirse a la ola prohibicionista europea.
¿Por qué?
Porque nuestra región tiene realidades que Suecia no tiene:
Para millones de estudiantes, la escuela es el único lugar con conectividad y dispositivos.
Si no enseñamos competencias digitales en la escuela, solo las adquieren quienes pueden pagarlas por fuera.
No todas las escuelas tienen bibliotecas, libros actualizados ni presupuesto para reponerlos.
En zonas rurales, lo digital es la única forma de acceder a ciertos contenidos y servicios educativos.
Por eso, copiar modelos europeos —en cualquiera de los extremos— es un error estructural.
Ni digitalización acelerada.
Ni prohibición total.
👉 En nuestra región, la prioridad no es elegir entre pantalla o papel: es no profundizar las desigualdades.
La pregunta no es si usar tecnología, sino:
¿para qué?
¿con qué pedagogía?
¿con qué formación docente?
¿con qué regulación?
¿con qué evidencia?
¿con qué recursos?
¿con qué justicia educativa?
Suecia retrocede porque puede hacerlo sin excluir a nadie.
España prohíbe móviles porque su infraestructura básica está garantizada.
Nosotros no.
El camino latinoamericano es otro:
👉 equilibrio crítico
👉 planificación sostenida
👉 política pública informada
👉 bibliotecas fuertes
👉 alfabetizaciones múltiples
👉 tecnología con propósito
El punto no es sumar o restar pantallas.
El punto es cómo reducimos brechas y cómo sostenemos aprendizajes profundos.
“En América Latina, retirar pantallas sin plan no reduce brechas: las agrava. El futuro es equilibrio.”
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