Los memes no entran en el estante, no caben en un registro MARC y no respetan ninguna regla de catalogación que haya existido antes.
Circulan rápido, mutan, se copian unos a otros y se pierden en un scroll eterno.
Y, sin embargo, son —quizás— los documentos culturales más representativos de nuestra época.
Entonces aparece la pregunta que nadie se anima a hacer:
¿Cómo catalogar algo que no quiere ser catalogado?
Un meme es información, emoción, comentario político, marca generacional y código visual… todo comprimido en un instante.
En archivística clásica, un documento es:
estable
con autor identificable
con fecha fija
con contenido estable
con soporte definido
El meme es exactamente lo contrario:
cambia
no tiene autor (o tiene miles)
no tiene versión definitiva
no tiene contexto único
su sentido depende del momento
Por eso mismo desafía todo lo que entendemos por “documento”.
Los memes funcionan por relación.
No existen solos: existen en cadena, resonando con otros memes, con situaciones, con comunidades, con lenguajes previos.
Catalogar un meme sin su contexto es como catalogar un libro sin título ni índice.
Un meme es siempre intertextual.
Eso implica que el “registro” debería incluir:
el original
las mutaciones
los remixes
las apropiaciones
la comunidad que lo usa
el acontecimiento que lo dispara
En términos bibliotecarios:
un meme es más serie que objeto.
Los metadatos clásicos (autor, fecha, título, materia) funcionan pésimo para memes.
Los que sí funcionan son los que describen:
– evento político
– situación social
– suceso cultural
– clima emocional
– macro de texto arriba/abajo
– reaction image
– plantilla de dos paneles
– shitpost
– deep fried
– glitch / post-internet
¿Juventud escolar?
¿Fandom?
¿Política?
¿Gamer?
¿Bibliotecarios? (sí, existe)
– humor
– protesta
– parodia
– catarsis
– síntesis crítica
– ironía
– identidad
– plataformas donde vive
– velocidad de replicación
– hashtags asociados
– meme parents
– meme childs
En otras palabras:
no se cataloga una imagen, se cataloga un ecosistema.
Las plataformas no conservan la historia de los memes.
Lo efímero es política de diseño.
El archivo es corporativo, cerrado y volátil.
Si las bibliotecas no intervienen, perderemos:
la memoria visual de nuestra época
la historia afectiva de comunidades
los discursos ciudadanos no-institucionales
los lenguajes juveniles del presente
Sin preservación pública, la historia de Internet queda en manos privadas.
Porque un meme dice lo que miles de personas sienten pero no dicen.
Porque condensa tensiones sociales.
Porque reescribe las noticias.
Porque construye identidad comunitaria.
Porque es una forma de lectura contemporánea.
Porque es la expresión visual más democrática de la era digital.
En términos documentales:
es un registro vivo de la subjetividad colectiva.
Para catalogar y preservar memes, las bibliotecas deberían:
⭐ desarrollar colecciones digitales participativas
⭐ incluir memes en repositorios culturales
⭐ generar metadatos socioculturales, no solo técnicos
⭐ trabajar con docentes, artistas y comunidades juveniles
⭐ integrar análisis visual, semiótico y algorítmico
⭐ documentar versiones, mutaciones y líneas temporales
⭐ crear colecciones curatoriales temáticas (política, educación, fandom, bibliotecología)
Una biblioteca que no preserva su presente es una biblioteca sin futuro.
Catalogar memes no es una tarea técnica:
es una tarea política y cultural.
Exige:
entender cómo circula la atención
leer cómo funcionan los afectos digitales
interpretar códigos visuales
reconocer estéticas del glitch, la ironía, el shitpost
detectar cómo la cultura popular narra el mundo
asumir que la cultura del algoritmo también es patrimonio
Los memes parecen banales.
Pero cuentan una historia que ningún otro documento cuenta.
Catalogarlos es tomar en serio lo que la sociedad produce cuando nadie la está mirando.
Porque en ese rectángulo de 1080x1080 está la radiografía emocional, política y estética de un tiempo.
Un documento cultural único, veloz y volátil, que solo existe si alguien lo preserva.
Y ese alguien —quizás— debe ser la biblioteca.