Del Papel al Algoritmo
·
Dec 10, 2025

¿El brainrot atenta contra la lectura atenta?

¿O son las bibliotecas las que aún no aprendieron a leer este fenómeno?



Hay una frase que repetimos demasiado en bibliotecas y aulas:
“Los chicos ya no leen como antes.”

Pero quizá la pregunta incómoda no sea esa.
La pregunta verdadera es:

¿Seguimos ofreciendo una lectura que responda al tipo de mente que están formando las tecnologías actuales?

Porque sí, es cierto: el brainrot altera la atención.
La corta, la acelera, la llena de estímulos.
El cerebro se acostumbra a la recompensa inmediata, al salto constante, al “más, más, más” del scroll.

Pero también es cierto que la biblioteca quedó atrapada en un modelo de lectura que ya no coincide con la cultura donde viven nuestros usuarios.

Entonces…
¿El brainrot atenta realmente contra la lectura atenta?
¿O simplemente expone que las bibliotecas no pueden seguir pidiendo un modo de lectura que hoy está en extinción?


Brainrot: una nueva ecología de la atención

El brainrot no destruye la atención: la redistribuye.
No elimina el interés: lo fracciona.
No borra la lectura: la transforma en microlecturas, microemociones, micropedazos de sentido.

El lector ya no se sumerge en un solo texto: salta entre capas.
Eso no lo vuelve menos lector, sino lector de otra especie.

La biblioteca, sin embargo, sigue anclada en una expectativa lineal:
entrar, buscar, leer con calma, profundizar, comprender.

Un ideal hermoso… pero cada vez menos realista.


¿Imposibles las bibliotecas ante este fenómeno?

No.
Imposibles no.
Pero sí en crisis de traducción.

El problema no es que los usuarios estén rotos.
El problema es que la biblioteca sigue hablando un idioma que la cultura dejó de usar.

Frente a eso tenemos tres caminos:

1. Resistir (mal).

Defender la lectura tradicional como si fuera un monumento sagrado.
Resultado: perder lectores y aislarse.

2. Resignarse (peor).

Imitar el brainrot y convertir la biblioteca en un feed más.
Resultado: perder identidad.

3. Reinterpretar (el único camino serio).

Comprender qué hace el brainrot con la atención
y diseñar nuevos rituales de lectura que le permitan al usuario volver a entrar en el texto…
pero desde donde está hoy, no desde donde estaba en 1995.


La lectura atenta no desapareció: quedó encriptada

La biblioteca puede ser el espacio donde:

  • la velocidad se baja de a poco,

  • la atención se entrena sin moralismos,

  • el usuario descubre que puede leer más de lo que creía,

  • y la lectura profunda se vuelve un refugio, no una obligación.

La pregunta no es “¿puede la biblioteca sobrevivir al brainrot?”
La pregunta es:

¿Puede la biblioteca convertirse en la guía que ayude al usuario a recuperar su atención sin pedirle que deje la cultura a la que pertenece?

Esa es la oportunidad.
Ese es el desafío.
Ese es el próximo capítulo de la lectura.


Para quienes quieren seguir pensando estas tensiones

Si este tema te dejó ideas dando vueltas, te podés sumar a Del Papel al Algoritmo.
Es un espacio donde seguimos desarmando, con calma y con profundidad, estos cruces entre lectura, cultura digital y bibliotecas.
Cada nuevo lector aporta una mirada distinta y nos ayuda a construir comunidad en tiempos donde la atención parece un recurso en extinción.