Nunca hemos estado más cerca unos de otros. Es gracias a la globalización que el mundo entero puede compartir tendencias, cultura, información y un sinfín de cosas más en cuestión de segundos. Por lo tanto, para muchas personas ha sido esencial aprender un idioma adicional a su lengua nativa, ya sea por cuestiones familiares, laborales o incluso por ocio.
Cada vez más instituciones académicas integran programas bilingües en sus modelos educativos, con el fin de ofrecer a su estudiantado una experiencia internacional que los adentre a distintas culturas, entre otros beneficios.
Hablar un segundo idioma es, con el paso del tiempo, cada vez más común. En el 2024, Naciones Unidas reportó que la mitad de la población mundial habla al menos dos idiomas. Sin embargo, la educación bilingüe, a pesar de ser una opción disponible para muchas instituciones desde años atrás y de conocer sus ventajas y atributos, durante mucho tiempo e incluso en la actualidad, ha llegado a ser un tema polémico para familias, docentes e instituciones.
Antes de adentrarnos en las controversias de esta temática, será importante repasar este concepto que, a simple vista, es sencillo, pero es más complicado de lo que parece, al contar con distintas ramas e incluso significados. La Real Academia Española define el bilingüismo como “el uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona”. Aun así, varios autores debaten sobre esta definición, ya que para algunos, un bilingüismo real consistiría en dominar ambas lenguas a la perfección; pero otros debaten que la igualdad en el conocimiento de ambas lenguas es imposible, debido a que una lengua (especialmente la materna) siempre sobresaldrá sobre la otra.
Por su parte, la definición de educación bilingüe puede diferir: algunos autores se refieren a ella como la educación que tiene como objetivo usar una o varias lenguas adicionales a la nativa como medio instruccional para completar el currículum académico (Genesee, 2004), o la educación que instruye a sus alumnos al uso correcto de su idioma nativo para que conforme el paso del tiempo, pueda integrarse una lengua adicional (Rossell y Baker, 1996).
Claramente, el concepto del bilingüismo difiere entre personas, e incluso más cuando se agrega a la ecuación la educación, ya que el modelo de enseñanza que elegirá una institución educativa dependerá de su perspectiva con respecto a estos conceptos y de sus ideales sobre la mejor manera para implementar un idioma adicional al nativo en su currículo.
Hablar en otro idioma es una ventaja en sí misma, pues la posibilidad de comunicarse con personas fuera de nuestra comunidad ofrece grandes oportunidades para desarrollarse integralmente. Y aunque saber comunicarse en dos idiomas distintos está asociado con la obtención de más oportunidades laborales, contar con una educación bilingüe transforma la vida de los estudiantes de maneras culturales, sociales y cognitivas.
Desarrollarse en un ambiente bilingüe aumenta las competencias interculturales del estudiantado. Es inevitable que una persona se sumerja en la cultura del idioma que está aprendiendo, lo que le da una visión más amplia de contextos culturales distintos al de su lengua materna. Por ende, esto hace que las habilidades de adaptación a otros países resulten más sencillas.
Aunado a lo anterior, la sensibilización, el respeto y la empatía son valores y competencias que el estudiantado puede desarrollar al ser expuesto a un segundo idioma; el cual lo canaliza a conocer distintas culturas, así como conceptos o sensaciones que en su propio idioma no existen. Por ejemplo, la palabra “sobremesa” o equivalentes directos no existen en inglés, francés o italiano, mientras que la práctica de convivir después de terminar de comer también existe en otros países, no hay una palabra específica para ello. Sin embargo, para los hispanohablantes es bastante común y hasta tradicional el acto de charlar con las personas tras compartir una comida. Saudade en portugués, wabi-sabi en japonés y prozvonit en checo también son otros ejemplos de palabras que no tienen equivalentes en otros idiomas y que definen la cultura de los países donde se hablan estas lenguas.
Conocer palabras inexistentes en el idioma nativo propio nos invita a adentrarnos no sólo en otras culturas, sino también en nosotros mismos, nuestros pensamientos, sentimientos e incluso ideales; lo cual expande nuestro entendimiento. Esto lleva a que las personas mejoren su comunicación efectiva en situaciones tanto personales como laborales, así como su comprensión de sí mismas y su introspección.
Mientras que el Internet ha llegado, hasta cierto punto, a facilitar el acceso a la información a miles de personas, el idioma puede llegar a ser una barrera para disponer de muchas fuentes. Muchos de estos recursos no estarán traducidos y, a pesar de la existencia de traducciones automáticas hechas con inteligencia artificial (de las cuales existe el riesgo de una mala traducción), no será igual a leer el contenido original, lo que hace que se cierren puertas significativas para acceder a distintos conocimientos.
Aprender y saber hablar un segundo idioma también mejora los procesos cognitivos e incluso modifica el pensamiento. Los esfuerzos a los que se somete el cerebro para cambiar de un idioma a otro lo fortalece y lo mantiene complejo y activo, mejorando la flexibilidad mental y la memoria e incrementando habilidades como la toma de decisiones y la filtración rápida de información no relevante. Incluso estudios han comprobado que las personas bilingües pueden retrasar hasta cuatro años el desarrollo de síntomas de enfermedades cognitivas, como la demencia, en las personas mayores.
Mientras que aprender un segundo idioma trae consigo muchas ventajas, es importante notar que éste no es un reemplazo de la lengua nativa, sino una adición al aprendizaje. Contar con cimientos sólidos en el idioma materno es fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes, especialmente dentro de las comunidades donde viven su día a día. Adicional a esto, tener estos conocimientos facilita el aprendizaje de un segundo o hasta tercer idioma, en donde la lengua materna desempeña un rol importante al transferir las habilidades adquiridas al nuevo idioma; a lo cual se le conoce como interdependencia lingüística.
Es claro que dominar dos idiomas trae consigo múltiples beneficios. Sin embargo, a lo largo de los años, este ha sido un tema controversial e incluso hoy en día llega a ser rechazado por algunos padres, madres y docentes.
Para el profesorado, puede ser un modelo educativo en el que no estén de acuerdo, debido a que muchos de ellos, para empezar, no tuvieron una educación bilingüe, por lo que llevar a cabo su trabajo en un idioma que desconocen llega a ser una tarea complicada. Incluso aunque tuvieran una educación bilingüe, muchos de ellos se ven en una encrucijada en la que tendrán que sacrificar o incluso simplificar el contenido de sus clases debido al obstáculo que representa enseñar en un idioma distinto al suyo, ya que la manera de expresarse es diferente.
Adicionalmente, muchos profesores que forman parte de este grupo que no está de acuerdo con este modelo educativo, pueden llegar a sentirse excluidos e incluso perder oportunidades de crecimiento dentro de la institución por no contar con estas habilidades; y en donde los profesores bilingües o incluso de otros países, tienen la ventaja sobre ellos.
Otro argumento en contra es que algunos profesores, en su experiencia, han visto que en aquellas instituciones donde existe la oportunidad de nivelar a los estudiantes (a través de clases extracurriculares) para que estudiantes del mismo grado escolar puedan manejar el segundo idioma, propicia la diferencia social en las aulas, generando incluso el bullying en algunas ocasiones.
En relación con lo anterior, no todas las instituciones educativas cuentan con programas de educación bilingüe. Esto puede significar una marginación ante las instituciones monolingües. La falta de recursos económicos para contratar a personas con esta formación o para entrenar a los profesores en una lengua distinta crea una brecha considerable entre ambos tipos de instituciones. “De esta forma, corremos el riesgo de que la educación bilingüe quede reducida a ser el privilegio de unos pocos y no un derecho de todos” (García Carrión, 2021).
Por parte de los familiares, existen diversas razones, pero resaltan más aquellos ideales nacionalistas, en los que padres, madres y tutores temen que sus hijos e hijas se confundan sobre quiénes son realmente o, a largo plazo, lleguen a perder la noción del lugar de donde vienen, adoptando otras costumbres y “perdiendo su verdadera identidad”. Otra razón es que, por mucho tiempo, se ha creído que la carga académica aumenta considerablemente al tener que cursar materias en dos idiomas o más, lo que podría dificultar el aprendizaje de las y los estudiantes. De igual manera, también se tiene la idea de que un lenguaje puede obstaculizar el entendimiento del otro, lo que hace que no se llegue a completar un aprendizaje concreto de ninguno de los dos idiomas.
Sin embargo, varios estudios han comprobado que el aprendizaje de un idioma no interfiere con el otro, sino que se complementan para brindar al estudiantado una mejor experiencia. Incluso, una lengua distinta ayuda a consolidar la materna, ya que los aprendientes interpretan y relacionan los conceptos aprendidos con la propia, fomentando la actividad del cerebro y habilidades como el pensamiento crítico.
“Las lenguas no compiten en las estructuras mentales, sino que se consolidan sobre una base única, la facultad humana del lenguaje. Es más, el aprendizaje por medio de una segunda lengua potencia el desarrollo de la lengua dominante” (Lorenzo et al, 2024).
A pesar de que tanto entre instituciones como entre personas difieren en el significado de la educación bilingüe, hablar dos idiomas, o más, durante la travesía educativa de los estudiantes potencia su aprendizaje, además de ser un conductor hacia una infinidad de conocimientos, también encamina a las personas hacia un mundo más empático y tolerante.
¿Te gustó esta publicación? ¿Te gustaría publicarla en un sitio web, revista, blog o repositorio? Todos nuestros contenidos son de acceso abierto. Para dudas sobre cómo reutilizar éste y otros contenidos del Observatorio, contacta a nuestra editora en jefe: karinafuerte@tec.mx
The post Educación bilingüe: yes or no? appeared first on Observatorio / Instituto para el Futuro de la Educación.