Publicado en CAMPUShttps://suplementocampus.com/la-ciencia-en-mexico-y-en-latinoamerica-i/?awt_a=rhgk&awt_l=kHVyqn&awt_m=gJdSA2PICZ7utgkLa ciencia en México y en Latinoamérica/ Ienero 8, 2026Carlos PallánLos indicadores del sector presentados por la Unesco nos permiten medir los avances y deficiencias en nuestro paísLa Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI) y la UNESCO publicaron a fines del año pasado El Estado de la Ciencia. Principales indicadores de Ciencia y Tecnología 2025. Como se enuncia en la presentación de este texto de 139 páginas, su propósito es combinar información estadística sobre la Ciencia y la Tecnología en Iberoamérica con la “perspectiva de expertos” en sintonía con esa misma temática. La información y los análisis se centran en Iberoamérica, comprendiendo como tal al conjunto de países que integran la OEI, pero desagregando, en los cuadros y gráficas utilizados, la parte que corresponde específicamente a América Latina y el Caribe (ALyC). Se excluye, por tanto, en ese caso, a España y Portugal, cuyos avances en esas materias son superiores a ese segundo conjunto. En esta primera parte se describe, a manera de diagnóstico, algunos de los indicadores más relevantes contenidos en el documento. La próxima semana se hará un comentario en torno a todo esto.Tres secciones principales se contienen en el texto: la “mirada anual al conjunto de indicadores”; la política de ciencia, tecnología e innovación de los países; así como una selección de la base de datos de la OEI, incluyendo aspectos de la educación superior en la región (esto último se consigna en el sitio web correspondiente). Además, integra un dossier (siete partes) en torno a la llamada computación cuántica, lo que en palabras de los editores constituye un nuevo paradigma “para el desarrollo científico y tecnológico global”.En estas líneas me concentro sólo en algunos indicadores, aquellos que parecieron más relevantes dentro de los de ALyC, con su referencia específica a México, en tres áreas esenciales: recursos económicos, recursos humanos, productos.Por lo que se refiere al primero, recursos económicos, los autores identifican en los últimos años un ciclo de auge y caída en la región. Entre 2005 y 2020 se dio una disminución en la inversión correspondiente, con una recuperación iniciada cinco años atrás. Así, en el transcurso de 10 años (2014-2023), ALyC tuvo un crecimiento que partió de los 63 mil millones de dólares (dólares a precios constantes, aplicando el instrumento de Paridad de Poder de Compra PPC, el cual permite comparar monedas y economías) hasta llegar en ese último año a 86 mil millones, para un incremento significativo de 33 por ciento. Brasil sobresale al haber pasado en ese mismo lapso de 40 a 53 mil millones. Mientras tanto, México decreció: de 9 mil 400 millones bajó a 8 mil 600, una baja de 9 por ciento.En el indicador relativo al financiamiento respecto al PIB de cada país, ALyC pasó de 0.67 por ciento a 0.60. El fenómeno dominante en el decenio fue una baja. Algunos países continuaron en proporciones estables (Argentina, 0.60), y otros como el nuestro tuvieron un descenso, ya que se pasa del 0.42 del 2014 al 0.27 por ciento en 2023. Países que tuvieron incrementos relevantes fueron Uruguay (0.31 a 0.71), Paraguay (0.008 a 0.14) y Panamá (0.12 a 0.18).El segundo grupo de indicadores, recursos humanos, puede observarse a través de dos rubros específicos. El primero se refiere a la cantidad de investigadores en la región y en el país respectivo. En el decenio, por lo que toca al conjunto, se pasó de 513 mil investigadores a 709 mil, un importante aumento: 38 por ciento. En México se partió de 45 mil en 2014 para llegar a 76 mil en 2023, un incremento relativo de 60 por ciento.El segundo rubro, más revelador de un enfoque de equidad, es el correspondiente al “número de investigadores por cada mil habitantes integrados a la población económicamente activa”. En la región, el dato es que en ese decenio se pasó de 1.64 a 2.18 investigadores por cada mil habitantes. México partió de 0.86 investigadores en 2014 para llegar a 1.26, importante, pero superado por varios países de pequeño porte poblacional que llegan inclusive a duplicar o triplicar dicho indicador (Colombia, Panamá, Chile, Uruguay).Por lo que corresponde al tercero de los indicadores, denominado producto, este se subdivide en dos. El primero se refiere a publicaciones científicas con base en Scopus (“Base internacional de datos y recursos fiable, independiente de las fuentes, seleccionado por expertos… líderes reconocidos en su campo”). El dato para ALyC no se proporciona, pero, en su lugar, se dan algunas apreciaciones como las siguientes: a) España encabeza ampliamente el listado con 124 mil publicaciones, seguida por Brasil, con 91 mil, Portugal (39 mil), México (33 mil). Luego vienen Chile, Colombia y Argentina con 20 mil, 18 mil y 17 mil, respectivamente; b) En casi todos los casos se registra un crecimiento significativo respecto a 2014, lo que, según los editores, evidencia una expansión sostenida de la producción científica en la región; c) en el caso de México, se partió de 23 mil publicaciones en 2014 para llegar a 33 mil, sólo superado por Brasil que casi triplica su producción (de 68 mil a 91 mil).El segundo indicador de producto se refiere a patentes y se observan dos subdivisiones. Una es la correspondiente a patentes según país del solicitante. Este, en México, disminuyó en el período de 246 a 169 patentes. La otra es patentes otorgadas a residentes del país respectivo, en el cual México pasó de 305 a 575. En ambos casos, el peso de Brasil es dominante, ya que tuvo números de 554 y 2 mil 600, respectivamente. Como lo indica el texto de la OEI: en esta materia, los “datos reflejan una alta concentración de la capacidad de patentamiento en pocos países y un bajo desarrollo regional en materia de solicitudes…”.Carlos PallánEx secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@hotmail.com | Web | + postsEx rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
MÉXICO: Secretaría de Ciencia prepara plan para detener fuga de cerebros
Publicado en Expansiónhttps://politica.expansion.mx/mexico/2026/01/16/secretaria-de-ciencia-prepara-un-programa-de-insercion-laboral-para-atender-la-crisis-de-empleo-en-la-academiaSecretaría de Ciencia prepara un Programa de Inserción Laboral para atender la crisis de empleo en la academiaLa iniciativa busca aprovechar el talento mexicano y evitar la fuga de cerebros ante la falta de oportunidades laborales para personas con estudios de posgrado.vie 16 enero 2026 Dulce Soto@dulceanahisotoComo un primer paso para atender la crisis de empleo que enfrentan los investigadores y académicos en México, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) va por diseñar un Programa de Inserción Laboral para Personas Altamente Calificadas.Esta iniciativa busca mejorar la situación laboral de las personas con doctorado, posdoctorantes y exposdoctorantes, quienes a menudo enfrentan más retos para ser contratados en empresas por su elevada preparación, pues se les considera sobrecalificados. También batallan por conseguir una plaza en instituciones académicas debido a la falta de espacios disponibles.La nueva Secretaría de Ciencia puso atención a esta problemática desde el año pasado, a raíz de que un grupo de posdoctorantes creó el Colectivo de Investigadoras e Investigadores por la Justicia Académica y Laboral (CIJAL) para visibilizar la falta de oportunidades laborales.Esta crisis provoca que algunas de las personas más preparadas del país emigren o trabajen en áreas distintas a las de su formación.La propia secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz, sostuvo una primera reunión con el colectivo y su equipo ha dado seguimiento a sus propuestas.El diálogo se ha centrado en cómo diseñar mecanismos de vinculación que contribuyan a atender la crisis de empleo, a valorar el talento mexicano y en la prevención de la fuga de cerebros.Hacia la inserción laboralUna posible medida sería crear un Programa de Inserción Laboral. La iniciativa continúa en proceso y no ha sido difundida formalmente por la Secretaría de Ciencia.Sin embargo, para ponerla en marcha, la dependencia buscaría aliarse con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.La estrategia parte de reconocer que las plazas académicas actuales son insuficientes para absorber a todos los investigadores que concluyen una estancia postdoctoral. Así que plantea ampliar la inserción hacia sectores productivos, empresariales y organismos públicos.“Se señaló que se dará prioridad a las personas con mayor tiempo de permanencia en estancias posdoctorales, que no cuentan con empleo debido a las condiciones actuales del mercado laboral y a la urgencia de atender los casos más críticos”, explicó el colectivo de investigadores.Diagnóstico de la situación laboralLa Secretaría de Ciencia también solicitó al colectivo un diagnóstico cualitativo, con evidencia actual, de la situación laboral en la ciencia y academia.Entregaron el documento en una reunión de diciembre. El avance incluye la experiencia de unas 100 personas investigadoras.“Documenta barreras estructurales tanto dentro como fuera del ámbito académico, como la precarización laboral, la discriminación por edad, la falta de reconocimiento del posdoctorado como experiencia laboral y la escasa vinculación con sectores productivos”, explicó el colectivo.Este diagnóstico será un elemento clave, afirmó el grupo, para el diseño del Programa de Inserción Laboral.“Este ejercicio permite contar con información sistematizada sobre trayectorias, obstáculos y oportunidades, necesaria para articular acciones interinstitucionales y definir prioridades de atención”, detalló.Anteriormente, el CIJAL entregó un plan a la Secretaría de Ciencia para atender la crisis de empleo. Una de las propuestas consideraba la creación de un Banco de Personas Altamente Calificadas y también se avanza en su creación. Sería un componente del Programa de Inserción Laboral.El colectivo espera continuar la colaboración con la Secretaría de Ciencia y avanzar en la realización de estos proyectos y en exploración de "alternativas de vinculación laboral que respondan a la precarización del empleo académico".El banco que proponen, por ejemplo, reuniría la información de todos los exbecarios de doctorado y posdoctorado, así como de los lugares disponibles en las instituciones que tengan convenios con la Secretaría de Ciencia para vincularlos.También apuesta por difundir y transparentar las convocatorias para la contratación de investigadores en otros sectores, mas allá de la academia, como las que se abren para el sector productivo, en paraestatales y en otros organismos gubernamentales, incluso en instituciones extranjeras con las que México tenga algún convenio.
Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva
Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectivaDescargar en: https://www.iies.unam.mx/libros/Manual-Redaccion-Cientifica_UNAM2025.pdf?fbclid=IwY2xjawO_2QFleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZA80MDk5NjI2MjMwODU2MDkAAR7og1GfKuD8BH5PJQRcqBIU2fc1LEjpM892fANobqYnEMbpD6PCOk76ItZMZw_aem_ZmFrZWR1bW15MTZieXRlcw********************************************Reseñado en Universo abiertohttps://universoabierto.org/2025/12/30/manual-de-redaccion-cientifica-como-escribir-manuscritos-de-forma-eficiente-y-efectiva/Farji-Brener, Alejandro Gustavo, y Víctor Arroyo-Rodríguez. 2025. Manual de redacción científica: cómo escribir manuscritos de forma eficiente y efectiva. 1.ª ed. electrónica en PDF. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ISBN 978-607-587-923-9.Texto completoEl manual constituye una obra de referencia destinada a cubrir una carencia estructural en la formación universitaria y de posgrado: la ausencia de una enseñanza sistemática sobre cómo escribir textos científicos publicables. Los autores parten de la constatación de que, aunque la publicación científica es un eje central de la carrera académica —tanto como mecanismo de difusión del conocimiento como indicador de productividad profesional—, la mayoría de los investigadores aprende a escribir “sobre la marcha”, bajo presión y mediante un proceso de ensayo y error que suele resultar frustrante. Frente a este panorama, el manual se propone como un “instructivo de navegación” que acompaña al lector desde las etapas previas a la escritura hasta el envío del manuscrito y la gestión del rechazo editorial, combinando reflexión conceptual, orientación práctica y una notable voluntad pedagógica.Uno de los aportes centrales del libro es la distinción entre redacción eficiente y redacción efectiva. La eficiencia se entiende como la capacidad de escribir de manera organizada, económica en tiempo y energía, reduciendo el desgaste emocional que suele acompañar al proceso de escritura científica. La efectividad, en cambio, se refiere a la capacidad del texto para cumplir su objetivo principal: predisponer favorablemente a editores y revisores, atraer lectores y aumentar el impacto del trabajo en términos de lectura y citación. Desde esta doble perspectiva, los autores insisten en que escribir bien no es un talento innato reservado a unos pocos, sino una habilidad que puede aprenderse y perfeccionarse mediante estrategias concretas y práctica constante. Aunque el manual tiene un sesgo hacia las ciencias biológicas y, en particular, la ecología, sus principios son presentados como ampliamente transferibles a otras disciplinas científicas.El manual subraya que publicar artículos científicos cumple una función esencial en el avance del conocimiento, ya que permite comunicar resultados, contrastar hipótesis, evitar la duplicación de esfuerzos y estimular nuevas líneas de investigación. Al mismo tiempo, reconoce abiertamente las dimensiones más “egoístas” de la publicación, vinculadas al progreso profesional, la obtención de financiación y el reconocimiento académico. Los autores reivindican, además, el carácter creativo de la escritura científica y la legítima satisfacción asociada a la producción intelectual, estableciendo un paralelismo con otras formas de creación cultural. Un mensaje clave atraviesa esta sección inicial: nadie está obligado a leer un artículo científico, por lo que es responsabilidad del autor hacer que su trabajo resulte relevante, claro y atractivo.