U.S.A.: el Pentágono rompe vínculos académicos con Harvard; "es woke", afirma secretario de Guerra
Publicado en La Jornadahttps://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/07/mundo/pentagono-termina-programas-con-harvard-es-woke-afirma-secretario-de-guerraEl Pentágono rompe vínculos académicos con Harvard; "es woke", afirma secretario de GuerraAfp07 de febrero de 2026 19:33Washington. El Pentágono cortará todos los vínculos académicos con la Universidad de Harvard, lo que pondrá fin a la educación militar, las becas y los programas de certificación, informó ayer el departamento de Guerra de Estados Unidos, en un comunicado.”Formamos guerreros, no progresistas”, justificó el secretario de Guerra, Pete Hegseth.La medida es el último episodio de la pugna del gobierno del presidente estadunidense, Donald Trump, con la prestigiosa institución educativa de la Ivy League, a la que acusa de promover la ideología woke, un término peyorativo utilizado por la derecha radical para las políticas de diversidad.“Durante demasiado tiempo, este departamento ha enviado a nuestros mejores y más brillantes oficiales a Harvard, esperando que la universidad comprendiera y apreciara mejor a nuestra clase guerrera”, explicó Hegseth.“En cambio, demasiados de nuestros oficiales regresaron pareciéndose demasiado a Harvard: con la cabeza llena de ideologías globalistas y radicales que no mejoran nuestras filas de combate”.“Presentan a nuestras fuerzas armadas bajo una luz negativa y reprimen a cualquiera que cuestione sus inclinaciones políticas izquierdistas, todo ello mientras cobran matrículas exorbitantes”, añadió.El Pentágono señaló que la ruptura de lazos comenzará en el año académico 2026-2027 y no afecta a aquellos soldados que se encuentren durante el actual curso académico en uno de estos programas. “Cualquier militar actualmente inscrito podrá finalizar sus estudios”, matizó el jefe del Pentágono.En otra publicación en la red social X, Hegseth puntualizó: “Harvard es woke; el Departamento de Guerra no”.El secretario de Guerra aseguró que en el campus de Harvard “se celebraba a Hamas” y promovía el antisemitismo.Este nuevo ataque se enmarca dentro de una gran campaña dirigida por Trump contra la institución académica, tras acusarla de no poner freno a las protestas estudiantiles en contra de la guerra en la franja de Gaza.Trump congeló los fondos federales destinados a la universidad y ha tratado de imponer restricciones a las matrículas para alumnos extranjeros.Hegseth, afirmó también que el Pentágono revisará sus vínculos con todas las universidades de la Ivy League para la formación y educación de los militares.
CUBA: la Universidad de La Habana suspende clases presenciales por un mes ante crisis energética
Publicado en La Jornadahttps://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/06/mundo/universidad-de-la-habana-suspende-clases-presenciales-por-30-dias-ante-crisis-energeticaBlog SciELO-México: Mensajes previos del Boletín SciELO-México y suscripción: https://groups.google.com/g/boletin-scielo-mexico Universidad de La Habana suspende clases presenciales por un mes ante crisis energéticaSputnik06 de febrero de 2026La Habana. La Universidad de La Habana, la más emblemática de Cuba, anunció este viernes la suspensión por 30 días de sus clases presenciales debido a la actual crisis energética en el país, agravada por el bloqueo petrolero decretado por Estados Unidos contra la isla."La dirección de la Universidad de La Habana orienta: posponer las actividades propias asociadas al Congreso Universidad 2026. Transformar los escenarios educativos, extendiendo la modalidad semipresencial a todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario (TSU) a partir de mañana viernes 6/2 por espacio de 30 días", indicó la casa de altos estudios en un comunicado.En tal sentido, la institución orientó evaluar qué actividades requieren de alguna presencialidad en espacios universitarios y potenciar el uso de plataformas online para la docencia.Igualmente, apunta la nota, se analizará cómo ajustar a "las condiciones actuales" los programas de estudio de diferentes carreras universitarias y diseñar actividades que puedan ejecutarse en los "domicilios o en el territorio".Esta medida integra un conjunto de acciones para ajustar las actividades de la educación superior en Cuba, en medio de las complejidades que tiene la isla por la escasez de combustible.El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció el jueves en conferencia de prensa que existe un "bloqueo energético" por parte de Washington, y consideró "condenable que una potencia, con la dimensión que tiene EU como potencia, asuma una política tan agresiva y tan criminal hacia una pequeña nación".Reconoció que en Cuba hay grandes problemas en la disponibilidad de crudo para garantizar la generación eléctrica y actividades básicas, pues desde diciembre no ingresa combustible al país.El presidente de EU, Donald Trump, decretó el pasado 29 de enero una emergencia nacional por presunta amenaza a la seguridad proveniente de Cuba y firmó una orden ejecutiva que permite a Washington imponer aranceles adicionales a países que suministren petróleo a la isla.Tras conocer la noticia, Díaz-Canel afirmó que Washington busca "asfixiar" la economía de la isla imponiendo aranceles a los países que envíen crudo a la nación caribeña.
SUDÁFRICA: ¿Se está incendiando la educación superior sudafricana?
Publicado en THE Times Higher Educationhttps://www.timeshighereducation.com/depth/south-african-higher-education-going-flames ¿Se está incendiando la educación superior sudafricana?El reciente incendio provocado por los estudiantes en la alma mater de Nelson Mandela ha suscitado más preguntas sobre si las universidades del país pueden romper el ciclo de corrupción, falta de financiación y protestas violentas. Pueden hacerlo, pero solo con un liderazgo fuerte y voluntad política, según Juliette Rowsell. Published on January 5, 2026Last updated January 7, 2026Juliette RowsellTwitter: @JulietteRowsellCuando los edificios de la Universidad de Fort Hare, en Sudáfrica, fueron incendiados con cócteles molotov en octubre tras una ola de violentas protestas estudiantiles, se produjo una onda expansiva en el sector de la educación superior del país. Pero la conmoción no se debió a que se tratara de un hecho aislado.«Lo primero que me vino a la mente fue: «Dios mío, está pasando otra vez»», dijo Pikolomzi Qaba, doctorando de la Universidad Tecnológica de Durban, quien describió el estado de ánimo actual en el conflictivo sector de la educación superior de Sudáfrica como «sombrío».Fort Hare es una universidad relativamente pequeña, cuyo campus principal se encuentra en la remota ciudad de Alice, en la provincia del Cabo Oriental, a unos 120 kilómetros de la capital provincial, East London, donde se encuentra su otro campus. Sin embargo, la universidad tiene una gran importancia cultural, ya que fue la alma mater de Nelson Mandela y Desmond Tutu, entre otros importantes líderes negros del movimiento contra el apartheid.Las informaciones sobre el número exacto de edificios universitarios destruidos por los incendios en los dos campus varían, pero fueron al menos cuatro y posiblemente más de seis. Se quemaron exámenes, así como material genético histórico, semillas, suelo y datos científicos sobre cultivos. El coste de la reparación de los daños se estima entre 250 y 500 millones de rands, es decir, entre 11 y 22 millones de libras esterlinas. Dos estudiantes de la universidad también acabaron en el hospital tras sufrir lesiones en los enfrentamientos con la policía, y ambos campus fueron cerrados, ordenándose a todos los estudiantes que los abandonaran. Source: screengrab/FacebookPoco más de una semana después, la Universidad del Estado Libre (UFS) de Bloemfontein, históricamente reservada a los blancos, también se vio obligada a cerrar sus tres campus después de que los estudiantes incendiaran edificios y bloquearan carreteras en protesta por los nuevos requisitos que obligaban a los estudiantes a saldar todas sus deudas pendientes de matrícula antes de poder matricularse para el nuevo año académico.Pero, aunque estos fueron los casos más dramáticos de quejas estudiantiles que degeneraron en acciones directas, no son ni mucho menos los únicos. A principios de 2025, la prestigiosa Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo fue testigo de una huelga de hambre de los estudiantes, también en protesta por haber sido excluidos de la matriculación debido a deudas históricas.Incluso la institución más prestigiosa del país, la Universidad de Ciudad del Cabo, ha tenido sus problemas. En febrero, una década después de las protestas «Rhodes Must Fall» (Rhodes debe caer), que llevaron a la retirada de una gran estatua del imperialista británico Cecil Rhodes del campus y que se transformaron en el movimiento «Fees Must Fall» (Las tasas deben bajar) contra las tasas de matrícula, los estudiantes volvieron a protestar por las deudas de las tasas de matrícula, así como por las quejas relacionadas con el alojamiento. Unos 80 de ellos ocuparon los edificios de la universidad.Todo esto se suma a los aproximadamente 786 millones de rands en daños causados en 13 instituciones como consecuencia de las protestas «Fees Must Fall» (Las tasas deben bajar) entre 2016 y 2018, provocadas por el plan del Gobierno de aumentar las tasas de matrícula. Y aunque los peores destrozos se produjeron durante esa primera oleada de protestas, que también exigían la «transformación» de las universidades sudafricanas tras la segregación impuesta por el apartheid, los campus han seguido sufriendo disturbios periódicos desde entonces, lo que refleja el hecho de que, aunque la propuesta inicial sobre las tasas fue finalmente retirada, persisten fuertes tensiones en torno a la financiación, la gestión y la gobernanza de la educación superior. Sin embargo, también existe la sensación de que las tensiones en el campus están siendo explotadas por actores malintencionados ajenos al alumnado. En el caso de Fort Hare, el ministro de Educación Superior de Sudáfrica, Buti Manamela, declaró ante la Comisión Especial de Educación, Ciencias e Industrias Creativas del país que las protestas «fueron secuestradas por elementos criminales, que pueden ser o no estudiantes».Los estudiantes llevaban varios días protestando antes del incendio, exigiendo la destitución del vicerrector de Fort Hare, Sakhela Buhlungu. El líder estudiantil Asonele Magwaxaza declaró a la prensa local que los estudiantes estaban enfadados y frustrados porque su participación en la gestión de la universidad «ha sido suprimida y comprometida... Hemos escrito al consejo y a la dirección, pero son arrogantes. No responden».Añadió, de forma algo críptica, que «esto que está sucediendo no es solo cosa de los estudiantes», sino que se trata de «un proyecto colectivo entre los estudiantes y las partes interesadas de la universidad».Por su parte, Buhlungu, que ha intentado erradicar abiertamente la corrupción en la institución y sobrevivió a un segundo intento de asesinato en 2023, en el que murió su guardaespaldas, declaró a los medios de comunicación locales que la universidad había recibido información de que las protestas eran un intento de interferir en la inminente publicación de un informe en el que se nombraba a 33 políticos de alto rango implicados en un fraude académico en Fort Hare. Otros miembros del personal también han sido asesinados o secuestrados mientras la universidad intentaba limpiar su reputación.«Los delincuentes se encuentran entre el personal y los estudiantes», afirmó Buhlungu. «Ver a esos estudiantes incendiar el centro del personal y luego vitorear...», dijo, y se detuvo, sacudiendo la cabeza.Antes de que entrara en vigor el apartheid, Fort Hare era el equivalente sudafricano de una universidad de la «Ivy League» para estudiantes africanos negros, según Pedro Mzileni, profesor titular de educación en la Universidad de Zululandia, en KwaZulu-Natal. Sin embargo, la institución —que también formó al veterano líder zimbabuense Robert Mugabe— «nunca se recuperó» de la Ley de Ampliación de la Educación Universitaria de 1959, que introdujo el apartheid en la educación superior del país por ley y «aisló» a Fort Hare de su anterior «cultura intelectual».Mzileni declaró a Times Higher Education que los «cárteles criminales» efectivamente «se infiltran en las protestas estudiantiles» para promover sus propios intereses, «dando mala fama a las protestas estudiantiles». A menudo, su objetivo es mantener prácticas financieras corruptas en las universidades, y Mzileni cree que estas son las causas de los problemas en Fort Hare, donde las organizaciones criminales se centraron inicialmente en el proceso de adquisición de Fort Hare para obtener dinero de él.Según él, la universidad «había empezado a considerarse una forma de ganar dinero, en lugar de una institución intelectual». Sin embargo, añadió que este fenómeno no puede separarse de las precarias condiciones económicas de la provincia del Cabo Oriental. De hecho, para Jansen, los niveles de corrupción en Fort Hare y las sucesivas controversias que ha suscitado hacen que su reputación sea ahora irrecuperable: «Fort Hare está acabada», afirmó.Sin embargo, en todo el sector, la corrupción «no es nada comparada con lo que era hace 15 años», señaló Jansen, debido en gran medida a una mayor vigilancia, tanto en el sector como en la sociedad en general. Se han establecido mecanismos para supervisar la probidad financiera «de una manera mucho más sistemática», incluidas auditorías internas y externas y la obligación de que las universidades presenten estados financieros rigurosos al Ministerio de Educación. Esto «ya no es solo papeleo», afirmó: «Es mucho más difícil salirse con la suya».Source: Rodger Bosch/AFP via Getty ImagesSegún él, la corrupción ya no se centra tanto en las universidades como en las organizaciones sectoriales. Un ejemplo es el Plan Nacional de Ayuda Financiera para Estudiantes (NSFAS), la agencia estatal de financiación de estudios del país, que en 2023 fue acusada de pagar 3100 millones de rands (140 millones de libras esterlinas) al año a 158 000 estudiantes «fantasma» que no existen, y que sigue siendo acusada de no distribuir la financiación prometida a los estudiantes de forma sistemática y puntual.Por el contrario, algunos estudiantes muy reales salieron a la calle a principios de este año por los retrasos en la concesión de la financiación del NSFAS. Qaba, de Durban, que tras el incendio de Fort Hare pidió que se creara un servicio nacional de resolución de conflictos para la educación superior sudafricana, dijo que los estudiantes suelen descargar sus quejas por las deficiencias del sistema de préstamos estudiantiles en su institución individual, en lugar de en el Gobierno o en el propio NSFAS. La UFS es un buen ejemplo de ello: además de exigir a los estudiantes que salden sus deudas históricas antes de poder volver a matricularse, también exige a los nuevos estudiantes que obtengan financiación antes de admitirlos, incluso si los retrasos son culpa del NSFAS.El director ejecutivo del fondo, Waseem Carrim, declaró a los periodistas en agosto que el programa tenía un «déficit presupuestario bastante significativo» de 10 600 millones de rands para el año académico 2025, debido a un desajuste entre el presupuesto asignado y la cantidad de dinero a la que tenían derecho los estudiantes.Añadió que el NSFAS tenía una deuda de 45 000 millones de rands con los estudiantes que habían solicitado préstamos antes de 2018, mientras que se había detectado corrupción en varias de sus divisiones; según él, la junta se había comprometido a colaborar con el Gobierno para erradicar el problema.La presidenta del fondo, Karen Stander, explicó que el déficit presupuestario se debía al aumento del número de estudiantes que reunían los requisitos para acceder a la educación superior y al incremento de la proporción de estudiantes con derecho a ayudas para el alojamiento debido a la crisis del coste de la vida. Según afirmó, esto había coincidido con una disminución en términos reales de los recursos estatales.«Debemos afrontar la verdad: la causa fundamental radica en un modelo de financiación que prometía más de los recursos disponibles sin ajustar los criterios de elegibilidad en consecuencia», afirmó. Aunque es evidente que el Gobierno sudafricano no puede o no quiere satisfacer las amplias demandas de los estudiantes de una educación de alta calidad y bajo coste, sí que aumentó significativamente su gasto en educación superior tras el anuncio del entonces presidente Jacob Zuma en 2017 —en respuesta a las protestas, a menudo violentas y destructivas, del movimiento Fees Must Fall— de que el Gobierno financiaría las tasas y los gastos de alojamiento de todos los estudiantes con una renta familiar anual inferior a 350 000 rands (16 000 libras esterlinas). Source: Felix Dlangamandla/Foto24/Gallo Images/Getty ImagesDesde entonces, el gasto en educación superior ha aumentado de unos 15 000 millones de rands al año a algo más de 40 000 millones, y el incremento se ha centrado principalmente en las instituciones más pobres. Eso supone 200 000 millones de rands adicionales en ocho años, explicó Adam Habib, vicerrector de la Universidad SOAS de Londres, que dirigió la Wits durante la primera oleada de protestas de Fees Must Fall. Sin embargo, advirtió que esta enorme suma no se está gastando de forma sensata.«Si me puedes decir que estamos ofreciendo una educación de mejor calidad en esos lugares, entonces diría que son 200 000 millones de rands bien gastados. Pero me temo que no podemos hacerlo», declaró Habib a Times Higher Education. Reconoció que esta opinión había resultado controvertida cuando la planteó a los vicerrectores el año pasado en una conferencia celebrada en su Sudáfrica natal. Sin embargo, reflejando las preocupaciones de Jansen sobre la corrupción, dijo que el hecho de que los edificios universitarios sigan siendo incendiados le sugiere que «el dinero que se destina a estas instituciones ha creado una guerra de todos contra todos, para que las diferentes facciones movilicen recursos», afirmó. «Creo que se trata de un despilfarro escandaloso de unos recursos escasos».También culpó a los dirigentes de las universidades sudafricanas por no actuar con suficiente firmeza con los estudiantes manifestantes. Afirmó que, si bien los objetivos del movimiento Fees Must Fall eran «legítimos», era «muy crítico» con la forma en que los estudiantes protestaban, ya que la violencia y la destrucción estaban creando «una crisis existencial» para el equipo ejecutivo de Wits. «No se puede decir que se está promoviendo la causa de la educación gratuita y luego quemar edificios universitarios. Simplemente no es legítimo», afirmó Habib, reiterando las opiniones que expresó en su libro de 2019, Rebels and Rage: Reflecting on #FeesMustFall. Afirmó que el uso de la violencia en las protestas estudiantiles «destruiría» las universidades de Sudáfrica, siendo Fort Hare solo el último ejemplo de esta «absoluta indignidad».Pero Habib también critica duramente a «los políticos e incluso a algunos intelectuales, que tienden a justificar la violencia como producto de la violencia estructural, como si la violencia estructural fuera, por lo tanto, una justificación para los actos individuales de violencia». Para poner fin al ciclo de violencia, Habib cree que deben suceder tres cosas: un cambio en la cultura institucional, seguido de la «aculturación» de este cambio y, por último, la rendición de cuentas de las personas que infringen las normas. Los progresistas, añadió, aprueban el primero y el segundo de estos pasos, «pero les aterroriza el tercero».Dijo que algunos comentaristas habían culpado a la policía de la violencia en las protestas de Fort Hare, pero «este populismo burdo [de izquierda] es precisamente la razón por la que estamos en este lío». Y pidió que todos aquellos que habían avivado las tensiones, incluidos los sindicalistas y los políticos, rindieran cuentas. Aunque ocho personas han sido detenidas por los actos violentos ocurridos en Fort Hare, y otras ocho en la UFS, ninguna de ellas ha sido acusada todavía.«Cuando alguien infringe las normas, cuando alguien es violento, se le detiene», afirmó Habib. «Eso es lo que hacen las sociedades normales. No se le perdona. No se es de derechas por detener a alguien que intenta quemar un edificio... Perdonarlo porque se ha aprendido la palabra «descolonización» no tiene sentido».Source: Guillem Sartorio/AFP via Getty ImagesSin embargo, a pesar de las tensiones, los académicos siguen siendo optimistas en general sobre la capacidad del sistema de educación superior sudafricano para avanzar, siempre y cuando exista voluntad política por parte de todas las partes interesadas. Mzileni señaló que la elevada población joven del país —un tercio de todos los sudafricanos tienen entre 15 y 34 años— representa una «oportunidad». Pero es necesario pasar de la mentalidad «neoliberal», que considera el dinero gastado en educación superior como un gasto, a otra que lo vea como parte de una inversión más amplia en la transformación posterior al apartheid, afirmó.«Una vez que se cambie la política pública para que beneficie a la gente común, se resolverá el problema fundamental del racismo y la desigualdad en Sudáfrica», afirmó. «Necesitamos una política pública que desmantele esas injusticias, y así es como tendremos un sistema de educación superior que funcione para todos».Para Habib, las tensiones subyacentes en el sistema de educación superior de Sudáfrica son «problemas transnacionales, no nacionales», y compara la falta de medidas contra la violencia con la «postura populista» que ha llevado a «juicios de brujas» contra líderes universitarios y académicos también en Occidente. En Estados Unidos, como en el caso de la expresidenta de la Universidad de Harvard, Claudine Gay, estos casos son impulsados por la derecha política, por supuesto, pero Habib también mencionó el caso del exvicerrector de la Universidad de Dundee, Iain Gillespie, que fue castigado públicamente por los miembros del Parlamento escocés por su papel en la creación del enorme déficit que llevó a la institución a tener que ser rescatada por los contribuyentes escoceses.Habib añadió que lo que Sudáfrica necesita no es una nueva política, sino «el valor para gestionar», y añadió que ningún edificio de Wits fue incendiado durante las protestas de Fees Must Fall porque «el ejecutivo tomó decisiones difíciles», como contratar personal de seguridad privado para reprimir las protestas disruptivas, tal y como había hecho en la SOAS durante las recientes manifestaciones a favor de Gaza, cuando un «pequeño número» de estudiantes fueron expulsados por «violaciones graves o repetidas de nuestro Código de Conducta que amenazan la seguridad de nuestra comunidad, los derechos individuales o el funcionamiento de la institución».«Esto no es imposible de hacer», afirmó. «Pero requiere voluntad política, y ese es el reto de nuestro tiempo. Tenemos que encontrar nuestro valor... como vicerrectores y ejecutivos, nuestra integridad y valor como académicos, y nuestro valor político como líderes de... instituciones y partidos. Tenemos que dejar de complacer y empezar a ser pragmáticos, pero con principios». ********************Is South African higher education going up in flames?Students’ recent firebombing of Nelson Mandela’s alma mater has raised more questions about whether the country’s universities can break out of a cycle of corruption, underfunding and violent protest. They can – but only with strong leadership and political will, hears Juliette Rowsell Published on January 5, 2026Last updated January 7, 2026Juliette RowsellTwitter: @JulietteRowsellWhen buildings at South Africa’s University of Fort Hare were petrol-bombed in October following a wave of violent student protests, it sent shock waves through the country’s higher education sector. But the shock wasn’t because this was a unique event.“The first thing that came to mind was, ‘Oh my God, it’s happening again’,” said Pikolomzi Qaba, a PhD scholar at Durban University of Technology, who described the current mood in South Africa’s troubled higher education sector as “sombre”. Fort Hare is a relatively small university, whose main campus is located in the remote town of Alice in the Eastern Cape province – about 75 miles from the provincial capital, East London, where its other campus is located. However, the university is culturally significant, having been the alma mater of Nelson Madela and Desmond Tutu, among other significant black leaders of the anti-apartheid movement.Reporting varies on exactly how many university buildings, across the two campuses, were destroyed by the fires, but it was at least four and possibly more than six. Exam papers were burnt, as well as historical genetic materials, seeds, soil and crop science data. The cost of repairing the damage is estimated as being between R250 million and R500 million – between £11 million and £22 million. Two students from the university also ended up in hospital after sustaining injuries in clashes with the police, and both campuses were shut down, with all students ordered to leave. Source: screengrab/FacebookJust over a week later, the historically white-only University of the Free State (UFS) in Bloemfontein was also forced to shut down all three of its campuses after students torched buildings and blocked roads in protests over new requirements that students settle all their outstanding tuition debts before they could register for the new academic year.But while these were the most dramatic instances of student grievances descending into direct action, they are far from the only ones. Earlier in 2025, Johannesburg’s prestigious University of the Witwatersrand saw students go on hunger strike – also in protest at being excluded from registration owing to historical debt. And even the country’s most prestigious institution, the University of Cape Town, has seen its fair share of trouble. In February – a decade on from the Rhodes Must Fall protests that saw a large statue of the British imperialist Cecil Rhodes removed from its campus and that morphed into the Fees Must Fall movement against tuition fees – students protested over tuition fee debts once again, as well as accommodation grievances. About 80 of them occupied university buildings. All of this comes on top of the roughly R786 million of damage across 13 institutions that resulted from the Fees Must Fall protests between 2016 and 2018, sparked by the government’s plan to raise tuition fees. And while the worst destruction occurred during that initial wave of protests, which also demanded the “transformation” of South African universities in the wake of the segregation imposed by apartheid, campuses have continued to experience periodic unrest ever since, reflecting the fact that while that initial proposal on fees was ultimately withdrawn, sharp tensions persist over higher education funding, management and governance. Yet there is also a sense that tensions on campus are being exploited by malign actors from beyond the student body. In Fort Hare’s case, South Africa’s minister of higher education, Buti Manamela, told the country’s Select Committee on Education, Sciences and the Creative Industries that protests “got overtaken by criminal elements, who may or may not be students”.The students had been protesting for a number of days prior to the arson, demanding the removal of Fort Hare’s vice-chancellor, Sakhela Buhlungu. Student leader Asonele Magwaxaza told local news the students were angry and frustrated because their participation in university governance “has been suppressed and compromised...We have been writing to the council, to the management, but they are arrogant. They are not responding.” He added, somewhat cryptically, that “this thing that is happening is not only of students” but was “a collective project between students and stakeholders of the university”.For his part, Buhlungu – who has vocally tried to root out corruption at the institution and survived a second assassination attempt in 2023, which left his bodyguard dead – told local media that the university had received information that the protests were an attempt to interfere with the imminent release of a report naming 33 high-ranking politicians implicated in academic fraud at Fort Hare. Other staff members have also been killed or kidnapped as the university sought to clean up its reputation. “The criminals are amongst the staff and students,” Buhlungu said. “Watching those students torch the staff centre and then cheer…” he trailed off, shaking his head.Before apartheid came into effect, Fort Hare was South Africa’s equivalent of an “Ivy League” university for black African students, according to Pedro Mzileni, senior lecturer in education at the University of Zululand in KwaZulu-Natal. However, the institution – which also educated the long-serving Zimbabwean leader, Robert Mugabe – “never recovered” from the country’s 1959 Extension of University Education Act, which introduced apartheid into the country’s higher education by law and “cut off” Fort Hare from its previous “intellectual culture”. Mzileni told Times Higher Education that “criminal cartels” do indeed “infiltrate student protests” to progress their own agendas – “giving student protests a bad name”. Often, their agenda is to maintain corrupt financial practices at universities, and Mzileni believed that these lie behind the problems at Fort Hare, with criminal enterprises initially targeting Fort Hare’s procurement process to extract money from it.The university, he said, had “started being viewed as a way of making money, rather than an intellectual institution”. However, this phenomenon cannot be divorced from the Eastern Cape’s impoverished economic conditions, he added. That perspective was endorsed by Jonathan Jansen, now a professor of education at Stellenbosch University and formerly UFS’ first black vice-chancellor. He said corruption is increasingly centred in South Africa’s poorer and more rural areas: places where “people are down on their luck and the community has nothing else to go for than the public university: that’s what makes Fort Hare so vulnerable”.Jansen, who published a book in 2023 entitled Corrupted: A Study of Chronic Dysfunction in South African Universities, added that other South African universities are “more or less under control at the moment”, though he conceded that this doesn’t mean corruption is “not happening: it’s just it’s much better camouflaged, in a way. But that is why commentators or activists are so surprised by Fort Hare: not because it’s happening but because of how blatant it is”. Indeed, for Jansen, the levels of corruption at Fort Hare, and its successive controversies, mean that its reputation is now beyond redemption: “It’s over for Fort Hare,” he said.However, across the sector, corruption is “nothing compared to what it was 15 years ago”, Jansen said, largely due to greater vigilance, in both the sector and wider society. Mechanisms have been put in place to monitor financial probity “in a much more systematic way”, including internal and external audits and a requirement for universities to submit rigorous financial statements to the Ministry of Education. This is “no longer just paperwork”, he said: “It’s much more difficult to get away with murder.” Source: Rodger Bosch/AFP via Getty ImagesRather than universities, he said, corruption is now more targeted at sector-wide organisations. One example is the National Student Financial Aid Scheme (NSFAS), the country’s state-backed student financing agency, which was accused in 2023 of paying out R3.1billion (£140 million) a year to 158,000 “ghost” students who don’t exist, and which continues to be accused of failing to distribute students’ promised funding consistently and on time.By contrast, some very real students took to the streets earlier this year over delays to the issuing of their NSFAS funding. Durban’s Qaba – who called, in the wake of the Fort Hare fire, for a national conflict resolution service to be established for South African higher education – said students often take out their grievances for the failings of the student loan system on their individual institution, rather than on the government or NSFAS itself. UFS is a case in point: as well as requiring students to settle historical debts before they can re-register, it also required new students to secure funding before it will admit them – even if the delays are the fault of NSFAS. The funder’s chief executive, Waseem Carrim, told reporters in August that the scheme had “quite a significant budget shortfall” of R10.6 billion for the 2025 academic year owing to a mismatch between its allocated budget and the amount of money to which students were entitled.He added that the NSFAS was owed R45 billion by students who took loans before 2018, while corruption had been detected in several of its divisions; the board, he said, was committed to working with the government to root out the problem.The funder’s chair, Karen Stander, explained that the budget shortfall was due to an increase in the number of students qualifying for higher education and an increase in the proportion eligible for accommodation support due to the cost-of-living crisis. This, she said, had coincided with a real-terms decline in state resources.“We must face the truth: the root cause lies in a funding model that promised more than the resources available without adjusting eligibility criteria accordingly,” she said. While the South African government is clearly not able or willing to meet students’ far-reaching demands for low-cost, high-quality provision, it did significantly increase its higher education spending following then-president Jacob Zuma’s announcement in 2017 – in response to the frequently violent and destructive Fees Must Fall protests – that the government would fund fees and accommodation costs for all students with an annual family income of less than R350,000 (£16,000). Source: Felix Dlangamandla/Foto24/Gallo Images/Getty ImagesSince then, higher education spending has increased from around R15 billion a year to just over R40 billion, with the increase primarily focused on poorer institutions. That amounts to an extra R200 billion more over eight years, explained Adam Habib, vice-chancellor of SOAS University of London, who led Wits during the first wave of Fees Must Fall protests. However, he warned, this vast sum is not being spent wisely.“If you can tell me that we’re producing a better-quality education in those places, then I would say that’s R200 billion well spent. But I fear we can’t do that,” Habib told Times Higher Education. He conceded that this view had proved controversial when he raised it with vice-chancellors last year at a conference in his native South Africa. However, reflecting Jansen’s concerns about corruption, he said the fact that university buildings continue to be burned suggests to him that “the cash going into these institutions has created a war of all against all, for different factions to mobilise resources”, he said. “I think this is an outrageous wastage of scarce resources.”He also blamed leaders of South African universities for not taking a firm enough hand with student protesters. He said that while there was “legitimacy” to the aims of the Fees Must Fall movement, he was “very critical” of how students protested, with the violence and destruction creating “an existential crisis” for Wits’ executive team. “You can’t say that you are advancing the cause of a free education and then burn university buildings down. It’s just not legitimate,” Habib said, reiterating views he articulated in his 2019 book, Rebels and Rage: Reflecting on #FeesMustFall. He said the use of violence in student protests would “destroy” South Africa’s universities, with Fort Hare just the latest example of this “utter outrageousness”.But Habib is also deeply critical of “politicians and even some intellectuals, who tend to explain the violence away as a product of structural violence, as if structural violence is therefore a justification for individual acts of violence”. To bring an end to the cycle of violence, Habib believes three things need to happen: a change in institutional culture, followed by “acculturation” of this change, and, finally, a holding to account of people who break the rules. Progressives, he added, approve of the first and the second of these steps, “but they are terrified of the third”.He said some commentators had blamed police for the violence at the Fort Hare protests, but “this crude [left-wing] populism is precisely why we are in this mess”. And he called for all those who had stoked the tensions – including trade unionists and politicians – to be held accountable. While eight people have been arrested for the Fort Hare violence, as well as a further eight at UFS, none have yet been charged.“When somebody breaks the rules, when somebody is violent, you arrest them,” Habib said. “That’s what normal societies do. You don’t excuse it. You’re not right-wing for arresting somebody who’s trying to burn a building…To excuse it because you’ve learnt the word ‘decolonisation’ is nonsensical.” Source: Guillem Sartorio/AFP via Getty ImagesDespite the tensions, however, academics generally remain optimistic about the South African higher education system’s capacity to move forward – as long as there is political will from all stakeholders. Mzileni noted that the country’s high youth population – a third of all South Africans are aged between 15 and 34 – presents an “opportunity”. But there needs to be a shift from the “neoliberal” mindset that sees money spent on higher education as expenditure to one that sees it as part of a wider an investment in post-apartheid transformation, he said.“Once you shift public policy to work for the ordinary folk, you are going to resolve the fundamental problem of racism and inequality in South Africa,” he said. “We need public policy to dismantle those injustices, and that’s how we will have a working higher education system for all.” For Habib, the underlying tensions in South Africa’s higher education system are “transnational problems, not domestic ones”, likening the lack of action on violence to the “populist posturing” that has led to “witch trials” of university leaders and academics in the West, too. In the US – such as the case of former Harvard University president Claudine Gay – these are driven from the political right, of course, but Habib also mentioned the case of former University of Dundee vice-chancellor Iain Gillespie, who was publicly castigated by MSPs for his role in creating the vast deficit that led to the institution having to be bailed out by Scottish taxpayers. Habib added that what South Africa needs is not new policy but “the courage to manage”, adding that no Wits buildings were burnt during the Fees Must Fall protests because “the executive made difficult decisions”, such as bringing in private security personnel to crack down on disruptive protests – just as he had done at SOAS during recent pro-Gaza demonstrations, when a “small number” of students were expelled for “serious violations or repeated breaches of our Code of Conduct that threaten the safety of our community, individual rights or the functioning of the institution”.“This isn’t impossible to do,” he said. “But it requires political will – and that’s the challenge of our time. We need to find our courage…as vice-chancellors and executives, our integrity and courage as academics, and our political courage as leaders of…institutions and parties. We need to stop pandering and start being pragmatic but principled.”
U.S.A.: bibliotecarios convocan a defender la libertad académica y de expresión vs la censura ideológica
Estimados colegas de bibliotecas y comunicación académica:Saludos en nombre de mis coautores de la Declaración para defender la investigación de la censura del Gobierno de EE. UU. (Declaration to Defend Research from US Govt Censorship)Si les preocupa el acceso abierto y la ciencia abierta, entonces comprenderán los riesgos que conlleva restringir la libertad académica y la libertad de expresión por motivos ideológicos. Dada la diversidad de los ataques contra la ciencia y la educación superior (además de todo lo demás, solidaridad con nuestros colegas de Minnesota), es fácil perder de vista el impacto de la #censura en las comunidades a las que servimos como miembros del ecosistema de comunicaciones académicas. (¿Recuerdan esta diapositiva?)Como parte de nuestro trabajo continuo para poner de relieve estos peligros, en 2026 lanzaremos una serie de seminarios web dedicados a conversaciones con académicos y expertos que consideran que los actuales ataques a la libertad académica son existenciales y que creen que es vital educar al público sobre las repercusiones de estos actos de censura.Comenzamos el 12 de febrero, a las 11 a. m. ET, con PEN America para debatir su importante nuevo informe: Campus censurados en Estados Unidos: ampliando la red de control (America’s Censored Campuses: Expanding the Web of Control). El seminario web ofrecerá una visión general del trabajo de DefendResearch.org y PEN America, centrándose específicamente en este nuevo informe y en lo que nos puede decir sobre el estado de la investigación científica y la educación en Estados Unidos.Los detalles de la serie de seminarios web se encuentran aquí y puede inscribirse aquí (las plazas son limitadas, ya que utilizamos un Zoom personal y tenemos que limitar el número de participantes a 100, pero lo grabaremos y lo compartiremos en nuestro sitio web).Nuestro objetivo es realizar estas actividades cada 4-6 semanas y tenemos una interesante programación que estamos a punto de anunciar.Por favor, difunda ampliamente esta información y considere la posibilidad de firmar la Declaración.Atentamente,El equipo de DefendResearch.org*****************Dear library and scholcomm colleagues,Greetings on behalf of my co-authors on the Declaration to Defend Research from US Govt Censorship.If you care about open access/open science, then you understand the risks to curtailing academic freedom and free speech for political ideology. Because the attacks on science and higher-ed are diverse (on top of everything else -- solidarity to colleagues in MN) it's easy to lose sight of the impact on #censorship on the communities we serve as members of the scholarly communications ecosystem. (Remember this slide?)As part of our ongoing work to highlight these dangers, we are launching a webinar series in 2026 dedicated to conversations with scholars and experts who view the current attacks on academic freedom as existential and who believe that it is vital to educate the public about the repercussions of these acts of censorship.We kick off February 12, at 11 am ET with PEN America to discuss their important new report: America’s Censored Campuses: Expanding the Web of Control. The webinar will provide an overview of both DefendResearch.org and PEN America's work, focusing specifically on this new report and what it can tell us about the state of scientific research and education in the United States.The webinar series details are here is and you can register here (space is limited since we're using a personal Zoom and have to cap at 100 ppl but we will record and share on our site).We aim to do these every 4-6 weeks and have an exciting line up we're almost ready to announce.Please share widely and consider signing the Declaration.Yours in solidarity,The DefendResearch.org team Lisa Schiff https://orcid.org/0000-0002-3572-2981 | @lschiff.bsky.socialAlice Meadows https://orcid.org/0000-0003-2161-3781 | @alicemeadows.bsky.socialCatherine Mitchell https://orcid.org/0000-0003-4033-5684 | @camitchell.bsky.social Sara Rouhi https://orcid.org/0000-0003-1803-6186 | @RouhiRoo.bsky.social Peter Suber https://orcid.org/0000-0002-3577-2890 | @petersuber@fediscience.orgSuze Kundu https://orcid.org/0000-0002-0203-1674 | @funsizesuze.bsky.social-----Sara Rouhi Sent fully encrypted with Proton Mail+1 202 670 4702Bluesky | LinkedIn | ORCiD
¡NUEVO! BIBLAT cuelga una nueva medalla a los artículos de su colección: métricas de ODS
BIBLAT, portal de acceso conjunto a los índices de revistas latinoamericanas y caribeñas CLASE y PERIÓDICA, ha añadido una nueva métrica, en forma de "dona" también, a todos los artículos indizados.Se trata de una métrica que representa la vinculación de los contenidos de los documentos publicados e indizados con los Objetivos de Desarrollo Sustentable. Cada segmento de color dentro de la dona corresponde a un Objetivo de Desarrollo Sostenible específico.Los colores siguen la identidad visual oficial de los ODS, lo que permite reconocerlos fácilmente.El gráfico puede mostrar uno o varios segmentos, dependiendo de la relación temática del documento con uno o más objetivos.El porcentaje asociado a cada segmento de la dona indica el grado de correspondencia del contenido del documento con un determinado ODS, según el análisis automatizado realizado por una herramienta de inteligencia artificial.En resumen:Un porcentaje mayor sugiere una mayor afinidad temática entre el contenido del documento y un objetivo específico.La suma de los porcentajes refleja cómo el contenido se distribuye entre uno o varios ODS, mostrando la naturaleza transversal de muchas investigaciones científicas.Un mismo documento puede contribuir simultáneamente a distintos objetivos, lo que se refleja visualmente en la métrica.Los porcentajes no evalúan la calidad ni el impacto del documento, sino que describen la relación temática identificada a partir del texto analizado.La identificación de las temáticas ODS se realiza mediante la herramienta de IA llamana AURORA SDG, un clasificador automático desarrollado por la Comisión Europea.El análisis realizado por AURORA SDG se enfoca en el resumen de los documentos. Se trata de una aproximación probabilística e interpretativa Al dar clic sobre la gráfica o sobre alguno de los porcentajes asociados, el sistema redirecciona automáticamente al sitio oficial de los ODS de las Naciones Unidas. Con esta nueva vinculación interoperable, los registros bibliográficos de BIBLAT ofrecen las métricas a nivel de documento proporcionadas por Dimensions, Almetric, PlumX y Scite, sumándose ahora los porcentajes ODS calculados por Aurora, con la diferencia de que para este último caso no se requiere contar con el DOI de los documentos, sino solamente con el resumen (abstract).Consulte BIBLAT (integra CLASE y PERIÓDICA) en: https://biblat.unam.mx/es/Ejemplo de registros con métricas en BIBLAT: https://biblat.unam.mx/es/buscar/educacionConozca la nueva versión de CLASE (en Dspace) en: https://clase.dgb.unam.mxConozca la nueva versión de PERIÓDICA (en Dspace) en: https://periodica.dgb.unam.mx
REINO UNIDO: otras 3 universidades rechazan renovar suscripción con ELSEVIER
Publicado en THE Times Higher Educationhttps://www.timeshighereducation.com/news/three-more-uk-universities-opt-out-new-elsevier-dealOtras tres universidades británicas rechazan el nuevo acuerdo con ElsevierSheffield, Lancaster y Surrey confirman que abandonan el acuerdo propuesto por tres años con la editorial académica más grande del mundo.Publicado el 27 de enero de 2026Jack GroveTwitter: @jgro_theTres universidades británicas más han confirmado que no suscribirán las revistas de Elsevier, y una institución del Russell Group ha criticado los términos «financieramente insostenibles» del acuerdo alcanzado a nivel nacional.En un comunicado publicado el 27 de enero, la Universidad de Sheffield reveló que iba a firmar acuerdos de tres años con Taylor & Francis, Springer Nature, Wiley y Sage, pero que rechazaba la oferta de Elsevier, la editorial académica más grande del mundo.«Lamentablemente, el acuerdo con Elsevier sigue siendo insostenible desde el punto de vista financiero y no estamos en condiciones de suscribirlo», explicaba.La Universidad de Lancaster y la Universidad de Surrey también han confirmado que no firmarán otro acuerdo con Elsevier, sumándose así a las universidades de Essex, Kent y Sussex, entre otras, que han renunciado al acceso directo a las 2,800 revistas de la editorial.Ambas instituciones añadieron que negociarían acuerdos con las otras cuatro editoriales principales.Sheffield y Surrey fueron dos de las tres universidades británicas que rescindieron su anterior acuerdo con Elsevier a principios de 2025. La tercera institución, la Universidad de York, aún no se ha pronunciado públicamente sobre si aceptará la oferta revisada de Elsevier para 2026 en adelante, pero su sitio web indica que los investigadores no tienen acceso a los títulos de la editorial.El mes pasado, el organismo sectorial de TI Jisc, que ha liderado las conversaciones con las «cinco grandes» editoriales académicas en nombre del sector británico, anunció que había concluido las negociaciones tras nueve meses de conversaciones. Aunque muchas universidades, entre ellas las de Cambridge, Edimburgo y Oxford, han confirmado que aceptarán todos los acuerdos, algunas instituciones han decidido rechazar la oferta de Elsevier, que publica Cell y The Lancet, por motivos económicos.Según la declaración de Sheffield, su decisión de retirarse del acuerdo con Elsevier refleja «las propuestas acordadas con el Consejo Ejecutivo de la Universidad para reducir significativamente el gasto de la biblioteca en recursos durante un período de tres años, en respuesta tanto a las presiones financieras como a las continuas preocupaciones sobre la sostenibilidad del modelo comercial de publicación científica».«El objetivo principal para el inicio de 2026 ha sido los «grandes acuerdos» más importantes (entre los que se incluyen Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wiley), que expiraron en diciembre de 2025», continuó, añadiendo que «revisa anualmente todas las suscripciones para comprobar su rentabilidad».Un portavoz de la Universidad de Lancaster declaró: «Aunque se han alcanzado acuerdos con Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wiley para 2026 y años posteriores tras las negociaciones de Jisc, el acuerdo [de la universidad] con Elsevier no se ha renovado».Al confirmar la no renovación del acuerdo con Elsevier la semana pasada, la Universidad de Essex declaró que «no estaba satisfecha con los aumentos de precios y con la falta de voluntad de Elsevier para comprometerse a adoptar un modelo más sostenible de publicación de acceso abierto». La mayoría de las universidades del Reino Unido aún no han declarado si aceptarán el acuerdo negociado por Jisc con Elsevier, y el acuerdo para 2023-25 se ha prorrogado un mes, hasta finales de enero, para permitir nuevas negociaciones.Las universidades habían solicitado reducciones de precios de entre el 5 % y el 15 % sobre los 112 millones de libras esterlinas que gastan anualmente con estas cinco editoriales cuando sus acuerdos expiren a finales de 2025.En un comunicado, Elsevier afirmó que estaba «encantada de ver un alto nivel de participación en nuestro acuerdo en todo el sector, al tiempo que reconoce que las presiones financieras implican que unas pocas instituciones tendrán que trabajar con nosotros de forma individual para evaluar sus opciones».«Junto con Jisc, seguimos promoviendo el acceso abierto de forma sostenible y equitativa, al tiempo que garantizamos que los investigadores del Reino Unido tengan acceso a contenidos fiables y de alta calidad, así como a herramientas innovadoras que favorezcan el descubrimiento y el impacto social», añadió.También puede leer: REINO UNIDO: 3 universidades no renovarán suscripciones con ELSEVIER: https://boletinscielomx.blogspot.com/2026/01/reino-unido-3-universidades-no.htmlREINO UNIDO: el consorcio JISC llega a un acuerdo con Elsevier, Springer-Nature, Wiley y Taylor&Francis... falta que las universidades lo acepten: https://boletinscielomx.blogspot.com/2026/01/reino-unido-el-consorcio-jisc-llega-un.html///////////////////////Another three UK universities decline new Elsevier dealSheffield, Lancaster and Surrey confirm they are walking away from proposed three-year deal with world’s largest academic publisherPublished onJanuary 27, 2026Jack GroveTwitter: @jgro_theThree more UK universities have confirmed they are not taking subscriptions to Elsevier journals, with one Russell Group institution hitting out at the “financially unsustainable” terms of the nationally agreed deal. In a statement published on 27 January, the University of Sheffield revealed it was signing up to three-year deals with Taylor & Francis, Springer Nature, Wiley and Sage but was walking away from an offer by Elsevier, the world’s biggest academic publisher.“Unfortunately, the Elsevier deal continues to be financially unsustainable and we will not be in a position to subscribe to this deal,” it explained.Lancaster University and the University of Surrey have also confirmed it will not sign another deal with Elsevier, joining the universities of Essex, Kent and Sussex among those walking away from direct access to the imprint’s 2,800 journals. Both institutions added they would take up deals with the four other main publishers.Sheffield and Surrey were among three UK universities to terminate their previous deal with Elsevier at the start of 2025. The third institution – the University of York – has not yet commented publicly on whether it is taking up Elsevier’s revised offer for 2026 onwards, but its library site indicates researchers do not have access to the publisher’s titles.Last month the sector IT body Jisc, which has been leading talks with the “big five” academic publishers on behalf of the UK sector, announced it had concluded negotiations after nine months of talks. While many universities, including the universities of Cambridge, Edinburgh and Oxford, have confirmed they are taking up all the deals, some institutions have chosen to reject the offer from Elsevier, which publishes Cell and The Lancet, on cost grounds. According to Sheffield’s statement, its decision to opt out of the Elsevier deal reflects “proposals agreed with the University Executive Board to significantly reduce library spending on resources over a three-year period in response both to financial pressures and ongoing concerns about the sustainability of the commercial scientific publishing model”.“The main focus for the start of 2026 has been on the largest ‘big deals’ (including Sage, Springer Nature, Taylor & Francis, and Wiley) which expired in December 2025,” it continued, adding it "reviews all subscriptions for value for money on an annual basis”. A Lancaster University spokesperson said: "While agreements with Sage, Springer Nature, Taylor & Francis and Wiley for 2026 onwards are in place following Jisc negotiations, [the university's] deal with Elsevier has not been renewed."Confirming its non-renewal of the Elsevier deal last week, the University of Essex said it was “unhappy with the price increases, and Elsevier’s unwillingness to commit to a shift toward a more sustainable model of open access publishing”. Most UK universities have yet to declare whether they are taking up the Jisc-negotiated Elsevier deal, with the 2023-25 agreement extended for a month until the end of January to allow for further talks.Universities had been seeking price reductions of between 5 and 15 per cent on the £112 million spent annually with these five publishing houses when their deals expired at the end of 2025. In a statement Elsevier said it was “delighted to see a high level of participation in our agreement across the sector, while recognising that financial pressures mean a handful of institutions will need to work with us individually to assess their options”.“Together with Jisc, we continue to advance open access in ways that are sustainable and equitable, while ensuring UK researchers have access to trusted, high-quality content and innovative tools that support discovery and societal impact,” it added. jack.grove@timeshighereducation.com
Publicado en CAMPUShttps://suplementocampus.com/la-ciencia-en-mexico-y-en-latinoamerica-i/?awt_a=rhgk&awt_l=kHVyqn&awt_m=gJdSA2PICZ7utgkLa ciencia en México y en Latinoamérica/ Ienero 8, 2026Carlos PallánLos indicadores del sector presentados por la Unesco nos permiten medir los avances y deficiencias en nuestro paísLa Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI) y la UNESCO publicaron a fines del año pasado El Estado de la Ciencia. Principales indicadores de Ciencia y Tecnología 2025. Como se enuncia en la presentación de este texto de 139 páginas, su propósito es combinar información estadística sobre la Ciencia y la Tecnología en Iberoamérica con la “perspectiva de expertos” en sintonía con esa misma temática. La información y los análisis se centran en Iberoamérica, comprendiendo como tal al conjunto de países que integran la OEI, pero desagregando, en los cuadros y gráficas utilizados, la parte que corresponde específicamente a América Latina y el Caribe (ALyC). Se excluye, por tanto, en ese caso, a España y Portugal, cuyos avances en esas materias son superiores a ese segundo conjunto. En esta primera parte se describe, a manera de diagnóstico, algunos de los indicadores más relevantes contenidos en el documento. La próxima semana se hará un comentario en torno a todo esto.Tres secciones principales se contienen en el texto: la “mirada anual al conjunto de indicadores”; la política de ciencia, tecnología e innovación de los países; así como una selección de la base de datos de la OEI, incluyendo aspectos de la educación superior en la región (esto último se consigna en el sitio web correspondiente). Además, integra un dossier (siete partes) en torno a la llamada computación cuántica, lo que en palabras de los editores constituye un nuevo paradigma “para el desarrollo científico y tecnológico global”.En estas líneas me concentro sólo en algunos indicadores, aquellos que parecieron más relevantes dentro de los de ALyC, con su referencia específica a México, en tres áreas esenciales: recursos económicos, recursos humanos, productos.Por lo que se refiere al primero, recursos económicos, los autores identifican en los últimos años un ciclo de auge y caída en la región. Entre 2005 y 2020 se dio una disminución en la inversión correspondiente, con una recuperación iniciada cinco años atrás. Así, en el transcurso de 10 años (2014-2023), ALyC tuvo un crecimiento que partió de los 63 mil millones de dólares (dólares a precios constantes, aplicando el instrumento de Paridad de Poder de Compra PPC, el cual permite comparar monedas y economías) hasta llegar en ese último año a 86 mil millones, para un incremento significativo de 33 por ciento. Brasil sobresale al haber pasado en ese mismo lapso de 40 a 53 mil millones. Mientras tanto, México decreció: de 9 mil 400 millones bajó a 8 mil 600, una baja de 9 por ciento.En el indicador relativo al financiamiento respecto al PIB de cada país, ALyC pasó de 0.67 por ciento a 0.60. El fenómeno dominante en el decenio fue una baja. Algunos países continuaron en proporciones estables (Argentina, 0.60), y otros como el nuestro tuvieron un descenso, ya que se pasa del 0.42 del 2014 al 0.27 por ciento en 2023. Países que tuvieron incrementos relevantes fueron Uruguay (0.31 a 0.71), Paraguay (0.008 a 0.14) y Panamá (0.12 a 0.18).El segundo grupo de indicadores, recursos humanos, puede observarse a través de dos rubros específicos. El primero se refiere a la cantidad de investigadores en la región y en el país respectivo. En el decenio, por lo que toca al conjunto, se pasó de 513 mil investigadores a 709 mil, un importante aumento: 38 por ciento. En México se partió de 45 mil en 2014 para llegar a 76 mil en 2023, un incremento relativo de 60 por ciento.El segundo rubro, más revelador de un enfoque de equidad, es el correspondiente al “número de investigadores por cada mil habitantes integrados a la población económicamente activa”. En la región, el dato es que en ese decenio se pasó de 1.64 a 2.18 investigadores por cada mil habitantes. México partió de 0.86 investigadores en 2014 para llegar a 1.26, importante, pero superado por varios países de pequeño porte poblacional que llegan inclusive a duplicar o triplicar dicho indicador (Colombia, Panamá, Chile, Uruguay).Por lo que corresponde al tercero de los indicadores, denominado producto, este se subdivide en dos. El primero se refiere a publicaciones científicas con base en Scopus (“Base internacional de datos y recursos fiable, independiente de las fuentes, seleccionado por expertos… líderes reconocidos en su campo”). El dato para ALyC no se proporciona, pero, en su lugar, se dan algunas apreciaciones como las siguientes: a) España encabeza ampliamente el listado con 124 mil publicaciones, seguida por Brasil, con 91 mil, Portugal (39 mil), México (33 mil). Luego vienen Chile, Colombia y Argentina con 20 mil, 18 mil y 17 mil, respectivamente; b) En casi todos los casos se registra un crecimiento significativo respecto a 2014, lo que, según los editores, evidencia una expansión sostenida de la producción científica en la región; c) en el caso de México, se partió de 23 mil publicaciones en 2014 para llegar a 33 mil, sólo superado por Brasil que casi triplica su producción (de 68 mil a 91 mil).El segundo indicador de producto se refiere a patentes y se observan dos subdivisiones. Una es la correspondiente a patentes según país del solicitante. Este, en México, disminuyó en el período de 246 a 169 patentes. La otra es patentes otorgadas a residentes del país respectivo, en el cual México pasó de 305 a 575. En ambos casos, el peso de Brasil es dominante, ya que tuvo números de 554 y 2 mil 600, respectivamente. Como lo indica el texto de la OEI: en esta materia, los “datos reflejan una alta concentración de la capacidad de patentamiento en pocos países y un bajo desarrollo regional en materia de solicitudes…”.Carlos PallánEx secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@hotmail.com | Web | + postsEx rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
BRASIL: Acuerdos transformativos: ¿avance necesario o aumento de la dependencia?
Publicado en blog SciELO en Perspectivahttps://blog.scielo.org/es/2026/01/28/acuerdos-transformativos-en-brasil-avance-necesario-o-aumento-de-la-dependencia/Acordos transformativos no Brasil: avanço necessário ou dependência ampliada?https://blog.scielo.org/blog/2026/01/28/acordos-transformativos-no-brasil-avanco-necessario-ou-dependencia-ampliada/Transformative agreements in Brazil: necessary progress or increased dependence?https://blog.scielo.org/en/2026/01/28/transformative-agreements-in-brazil-necessary-progress-or-increased-dependence/Acuerdos transformativos en Brasil: ¿avance necesario o aumento de la dependencia?28 enero, 2026Por Ricardo Limongi França CoelhoIntroducciónA partir de 2024, CAPES intensificó su política de acuerdos transformativos con editoriales científicas internacionales, firmando contratos con Springer Nature, Wiley, Elsevier, IEEE, American Chemical Society (ACS) y Royal Society Publishing. Estos acuerdos permiten a investigadores brasileños afiliados a más de 430 instituciones publicar en acceso abierto sin pagar individualmente las tarifas de procesamiento de artículos (APC). La iniciativa representa una inversión significativa, estimada en más de US$43 millones anuales, y plantea importantes interrogantes sobre el rumbo de la comunicación científica en el país.Este texto propone un análisis de esta política, considerando tres dimensiones: el contexto internacional de críticas a los acuerdos transformativos, las experiencias de países e instituciones que han optado por caminos alternativos y la posición única de Brasil como líder histórico en acceso abierto no comercial a través de la Red SciELO.El modelo de negocio de la publicación científica: una breve contextualizaciónPara contextualizar el debate, conviene revisar los modelos de publicación vigentes. En el modelo tradicional de suscripción, las editoriales cobran a bibliotecas e instituciones por el acceso al contenido; en el cual los autores no pagan, pero los artículos están sujetos a un sistema de pago. En el modelo de Acceso Abierto Oro (Gold OA), los autores o sus instituciones pagan cuotas de acceso para que los artículos estén disponibles de inmediato; estas tarifas oscilan entre 3.000 y 11.000 dólares estadounidenses en revistas de alto impacto.Las revistas híbridas combinan ambos modelos: operan por suscripción, pero ofrecen la opción de acceso abierto mediante el pago de una cuota de acceso. Es en este contexto que surgen acuerdos transformativos, diseñados para facilitar la transición del modelo de suscripción al acceso abierto, integrando los costos de lectura y publicación en contratos únicos.También existe el modelo de Acceso Abierto Diamante (Diamond OA), en el que no se cobran cargos a autores ni lectores. La financiación proviene de instituciones públicas, universidades, sociedades científicas y agencias de financiación. La Red SciELO, creada en 1997, ha operado predominantemente bajo este modelo durante casi tres décadas.El problema de la doble inmersión y las críticas estructuralesUna de las principales críticas a los acuerdos transformativos se refiere al fenómeno conocido como double dipping (o doble inmersión): cobrar dos veces por el mismo contenido. El estudio Does double dipping occur? The case of Wiley’s hybrid journals1, publicado en Scientometrics analizó 1.141 revistas híbridas de Wiley entre 2015 y 2021 y concluyó que “el aumento en la proporción de artículos de acceso abierto no se ha traducido en una reducción de los precios de suscripción; por lo tanto, es innegable que se produce double dipping” (Shu y Larivière, 2023).En la práctica, las instituciones siguen pagando suscripciones por el acceso a contenido cerrado, al tiempo que financian los APC para publicaciones de acceso abierto en las mismas revistas. Una encuesta de Research Libraries UK identificó que las bibliotecas británicas pagaron 14,2 millones de libras esterlinas en suscripciones a Elsevier y 937.000 libras esterlinas en APC para revistas híbridas de la misma editorial, lo que generó ingresos adicionales de más del 6%.Estos datos cobran relevancia si consideramos los márgenes de beneficio de las grandes editoriales. Elsevier opera con un margen del 38,4%, Wiley con el 32,1% y Springer Nature con el 27,7% (Research Professional News, 2025). Estos porcentajes son superiores a los de empresas como Apple (24,6%) y Google (21,2%), según un análisis de Larivière, Haustein y Mongeon2 (2015).Experiencias internacionales: rupturas y renegociacionesVarios países e instituciones han optado por caminos distintos a los acuerdos transformativos convencionales, lo que ofrece perspectivas comparativas relevantes.El consorcio alemán DEAL, que reúne a más de 700 instituciones académicas, llevó a cabo largas negociaciones con importantes editoriales. Tras el fracaso de las negociaciones con Elsevier en 2016, casi 200 instituciones alemanas quedaron sin acceso a la editorial durante años. El acuerdo final de 2023 estableció un coste de €2.550 por artículo, lo que representa una reducción de aproximadamente el 40% en comparación con el período anterior. La experiencia demostró que la negociación colectiva entre cientos de instituciones puede alterar significativamente la dinámica de poder en relación con las editoriales.El MIT finalizó las negociaciones con Elsevier en junio de 2020 y permanece sin contrato, ahorrando aproximadamente 2 millones de dólares estadounidenses al año. El director de bibliotecas, Chris Bourg, declaró: «Esto es lo correcto tanto en términos de nuestros valores de compromiso público como desde una perspectiva económica».La Universidad de California, responsable de casi el 10% de la investigación en EE.UU., canceló su contrato con Elsevier en 2019. Durante el periodo sin acceso, los investigadores recurrieron a alternativas como preprints, préstamos interbibliotecarios y contacto directo con los autores. El acuerdo firmado en 2021 estableció un modelo de costes compartidos considerado más favorable.El CNRS francés tomó decisiones de gran valor simbólico: canceló su suscripción a Scopus (Elsevier) en enero de 2024 y anunció el fin del acceso a Web of Science (Clarivate) a partir de enero de 2026, ahorrando 1,4 millones de euros anuales. Los recursos se redirigirán a bases de datos abiertas como OpenAlex.El subdirector científico del CNRS, Alain Schuhl, justificó: “Durante mucho tiempo, la investigación ha estado vinculada a indicadores que no guardan relación con la calidad intrínseca de los avances científicos descritos en una publicación”3. La institución anima explícitamente a sus investigadores a no pagar comisiones por publicidad en revistas híbridas.El Consorcio Bibsam de Suecia canceló su contrato con Elsevier en 2018 tras 20 años de relación. Durante los 17 meses sin acceso, una encuesta a 4.221 investigadores reveló que el 54% se vio afectado negativamente, el 37 % no se vio afectado y el 38% consideró la cancelación positivamente. El nuevo acuerdo de 2020 garantizó la publicación ilimitada en revistas de acceso abierto en más de 2.000 revistas.Los Países Bajos, a través de VSNU, obtuvieron un acuerdo que cubre el 95% de los artículos holandeses en acceso abierto. Sin embargo, críticos como Sarah de Rijcke (Universidad de Leiden) advirtieron sobre los riesgos de otorgar a las editoriales la condición de “socio privilegiado” y la posible “transferencia de capital intelectual de las universidades a una sola empresa”.cOAlition S y los límites reconocidos de los acuerdos transformativosLa propia cOAlition S, un consorcio de agencias de financiación europeas que promovió activamente los acuerdos transformativos como vía hacia el acceso abierto, ha reconocido sus limitaciones. En enero de 2023, anunció el fin del apoyo financiero para estos acuerdos después de diciembre de 2024, afirmando que “los acuerdos transformativos no están acelerando [la transición al acceso abierto] con la suficiente rapidez”4.Un estudio del JISC del Reino Unido calculó que, al ritmo actual de conversión de revistas, las cinco principales editoriales tardarían al menos 70 años en convertir sus títulos bajo acuerdos transformativos al acceso abierto completo (Scholarly Kitchen, 2024). La estrategia 2026-2030 de cOAlition S representa un cambio significativo, priorizando diversos modelos como el Acceso Abierto Diamante y los preprints.El artículo Six Myths, Busted5 (2021), publicado por bibliotecarios de instituciones como la Fundación Gates, la Universidad de Minnesota y CUNY, sistematizó críticas fundamentales: los acuerdos se limitan a instituciones y consorcios con alta concentración de investigación, creando un sistema de acceso jerárquico para la publicación abierta; los APCs siguen siendo el núcleo de los acuerdos transformativo; y solo el 25% de los acuerdos registrados en ESAC cuenta con información pública sobre precios.Es en este punto que la postura de Brasil merece una reflexión específica. América Latina opera el mayor ecosistema de acceso abierto diamante del mundo, con el 95% de las revistas sin cobro de APCs (2024). La Red SciELO, fundada en 1997 por la FAPESP y BIREME, precede, por más de dos décadas, a las discusiones sobre el Plan S y los acuerdos transformativos.La red alberga actualmente más de 1.600 revistas en 13 países, con un costo promedio de publicación de entre 300 y 400 dólares estadounidenses por artículo, una fracción de las tarifas que cobran las editoriales comerciales. Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal) y AmeliCA (Acceso Abierto para América Latina y el Sur Global) complementan este ecosistema, representando una infraestructura cooperativa, no comercial y liderada por académicos.Abel Packer, cofundador y director de SciELO, ha cuestionado el modelo de APC: “Si SciELO puede producir una edición de vanguardia por entre 300 y 400 dólares estadounidenses por artículo, ¿por qué los académicos pagan tanto más a las editoriales comerciales?”6. La pregunta apunta a una tensión estructural: Brasil invierte importantes recursos en acuerdos con editoriales comerciales, a la vez que cuenta con su propia infraestructura consolidada y la experiencia acumulada durante casi tres décadas.cOAlition S reconoció el modelo latinoamericano al publicar, en marzo de 2022, el Plan de Acción para el Acceso Abierto Diamante7, avalado por más de 146 organizaciones. El documento identifica a SciELO, Redalyc y AmeliCA como referentes para un sistema de publicación científica independiente de los APC.El sistema de evaluación es una variable críticaUn análisis exhaustivo de la política de APC no puede ignorar su relación con el sistema de evaluación científica. Qualis de CAPES aún favorece las publicaciones en revistas internacionales de alto impacto, que en su mayoría pertenecen a editoriales comerciales. Esto genera una presión sistémica: los investigadores necesitan publicar en estas revistas para progresar en sus carreras; estas publicaciones exigen altos APC, y el gobierno asume los costos mediante acuerdos transformativos.La Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (DORA), firmada por más de 22.000 investigadores e instituciones en 159 países, recomienda explícitamente que el factor de impacto no se utilice como indicador de la calidad individual. El CNRS francés firmó la DORA en 2019 y reformó su sistema de evaluación. En Brasil, aproximadamente 1.200 investigadores firmaron individualmente, pero ninguna agencia nacional de financiación se ha adherido formalmente.El Proyecto de Métricas (2022-2023), en colaboración entre universidades brasileñas y DORA, identificó tres prioridades: conocimiento de las prácticas de evaluación responsable; comprender qué indicadores son útiles y cuáles se utilizan incorrectamente; y capacitación para la evaluación cualitativa. Reformar el sistema de evaluación se presenta como una condición necesaria para reducir la dependencia de las editoriales comerciales.Reconocer las tensiones y señalar caminos a seguirEl propio Grupo de Trabajo de Acceso Abierto de CAPES reconoció, en un informe de 2024, «la comercialización del Acceso Abierto por parte de las editoriales, que impone altos costos de APC» y «la insostenibilidad de un modelo financiero basado exclusivamente en APC». Al mismo tiempo, concluyó que los acuerdos transformativos son «actualmente la vía más adecuada», enfatizando la necesidad de fortalecer simultáneamente las revistas nacionales.Esta postura refleja una tensión real: los acuerdos resuelven un problema concreto para los investigadores individuales, especialmente los jóvenes investigadores sin recursos propios, al tiempo que canalizan recursos públicos hacia un modelo que la comunidad internacional cuestiona cada vez más.Las experiencias internacionales sugieren que los acuerdos transformativos pueden ser herramientas de transición, pero no deben considerarse un destino final. Del análisis comparativo surgen tres direcciones complementarias:Reforma del sistema de evaluación: revisar Qualis para valorar las publicaciones en revistas de acceso abierto de alta calidad, reduciendo la presión sistémica para publicar en revistas comerciales de alto impacto. La adhesión formal a DORA indicaría el compromiso institucional con este cambio.Inversión en infraestructura nacional: redirigir parte de los recursos actualmente asignados a los APC para fortalecer SciELO, los repositorios institucionales y las revistas brasileñas. Si US$43 millones anuales fluyen a editoriales con márgenes del 30-38%, una fracción de esa cantidad aplicada a la infraestructura nacional generaría una capacidad editorial significativamente mayor.Consideraciones finalesBrasil ocupa una posición única en este debate: es simultáneamente líder mundial en acceso abierto no comercial, a través de la Red SciELO, y un país que ha adoptado acuerdos transformativos a gran escala con editoriales comerciales. Esta aparente contradicción refleja tensiones reales entre la visibilidad internacional a corto plazo y la soberanía científica a largo plazo.La experiencia de países como Francia, Alemania, Suecia y Estados Unidos demuestra que existen alternativas a la aceptación pasiva de las condiciones impuestas por las grandes editoriales. La decisión del CNRS de romper con la Web of Science y redirigir recursos a bases de datos abiertas, como OpenAlex, ofrece un modelo de transición que prioriza la infraestructura controlada por la comunidad científica.La política de APC de CAPES responde a una demanda legítima de los investigadores brasileños de competitividad internacional. La pregunta que queda es si esta solución a corto plazo debería consolidarse como una política estatal permanente o si Brasil utilizará su experiencia acumulada en publicaciones científicas abiertas para liderar una transición más estructural.Como observó Jan Velterop en estas páginas en 2018, los preprints y los nuevos modelos de publicación representan “una oportunidad, colocando a las revistas e instituciones en el centro del desarrollo”8 de la comunicación científica. Brasil está en condiciones de estar en ese centro, no como consumidor de soluciones comerciales, sino como protagonista de alternativas.Notas1. SHU, F., & LARIVIÈRE, V.. Does double dipping occur? The case of Wiley’s hybrid journals. Scientometrics, [online]. 2023, vol. 128, pp. 4151–4168. [viewed 28 January 2026] https://doi.org/10.1007/s11192-023-04800-8. Available from: https://link.springer.com/article/10.1007/s11192-023-04800-82. LARIVIÈRE, V., HAUSTEIN, S., & MONGEON, P. The oligopoly of academic publishers in the digital era. PLOS ONE. 2015, 10(6), e0127502. [viewed 28 January 2026]. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0127502. Available from: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.01275023. The CNRS is breaking free from the Web of Science [online]. CNRS. 2025 [viewed 28 Jan 2026]. Available from: https://www.cnrs.fr/en/update/cnrs-breaking-free-web-science4. cOAlition S confirms the end of its financial support for Open Access publishing under transformative arrangements after 2024 [online]. cOAlition S. 2023 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://www.coalition-s.org/coalition-s-confirms-the-end-of-its-financial-support-for-open-access-publishing-under-transformative-arrangements-after-2024/5. FARLEY, A.; LANGHAM-PUTROW, A.; SHOOK, E.; STERMAN, L. B.; WACHA, M. Transformative agreements: Six myths, busted. College & Research Libraries News [online]. 2021, vol. 82, no. 7, ISSN: 2150-6698 [viewed 28 January 2026]. DOI: https://doi.org/10.5860/crln.82.7.298. Available from: https://crln.acrl.org/index.php/crlnews/article/view/250326. PACKER, Entrevista Abel Packer. SciELO em Perspectiva, 2013 [viewed 28 January 2026]. Available from:. https://blog.scielo.org/blog/2013/07/15/entrevista-abel-packer/7. Action Plan for Diamond Open Access [online]. cOAlition S. 2022 [viewed 23 January 2026] Available from: https://www.coalition-s.org/action-plan-for-diamond-open-access/8.VELTEROP, J. O que significa uma nova abordagem (para periódicos, conselhos de pesquisa)? SciELO em Perspectiva, 2018 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://blog.scielo.org/blog/2018/07/19/o-que-significa-uma-nova-abordagem-para-periodicos-conselhos-de-pesquisa/ReferenciasAcordos transformativos [online]. Portal de Periódicos CAPES. 2024 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://www.periodicos.capes.gov.br/index.php/acessoaberto/acordos-transformativos.htmlAction Plan for Diamond Open Access [online]. cOAlition S. 2022 [viewed 28 January 2026] Available from: https://www.coalition-s.org/action-plan-for-diamond-open-access/cOAlition S confirms the end of its financial support for Open Access publishing under transformative arrangements after 2024 [online]. cOAlition S. 2023 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://www.coalition-s.org/coalition-s-confirms-the-end-of-its-financial-support-for-open-access-publishing-under-transformative-arrangements-after-2024/Elsevier parent company reports 10% rise in profit, to £3.2bn. Research Professional News. 2025 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://www.researchprofessionalnews.com/rr-news-world-2025-2-elsevier-parent-company-reports-10-rise-in-profit-to-3-2bn/FARLEY, A.; LANGHAM-PUTROW, A.; SHOOK, E.; STERMAN, L. B.; WACHA, M. Transformative agreements: Six myths, busted. College & Research Libraries News [online]. 2021, vol. 82, no. 7, ISSN: 2150-6698 [viewed 28 January 2026]. DOI: https://doi.org/10.5860/crln.82.7.298. Available from: https://crln.acrl.org/index.php/crlnews/article/view/25032LARIVIÈRE, V., HAUSTEIN, S., & MONGEON, P. The oligopoly of academic publishers in the digital era. PLOS ONE. 2015, 10(6), e0127502. [viewed 23 January 2026]. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0127502. Available from: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0127502MIT, guided by open access principles, ends Elsevier negotiations [online]. MIT News. 2020 [viewed 23 January 2026]. Available from: https://news.mit.edu/2020/guided-by-open-access-principles-mit-ends-elsevier-negotiations-0611MOUTINHO, S. Latin American journals are open-access pioneers. Now they need an audience. Science [online]. 2024, vol. 386, no.6726 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://www.science.org/content/article/latin-american-journals-are-open-access-pioneers-now-they-need-audiencePACKER, Entrevista Abel Packer. SciELO em Perspectiva, 2013 [viewed 28 January 2026]. Available from:. https://blog.scielo.org/blog/2013/07/15/entrevista-abel-packer/San Francisco Declaration on Research Assessment [online]. DORA. 2012 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://sfdora.org/read/SHU, F., & LARIVIÈRE, V.. Does double dipping occur? The case of Wiley’s hybrid journals. Scientometrics, [online]. 2023, vol. 128, pp. 4151–4168. [viewed 28 January 2026] https://doi.org/10.1007/s11192-023-04800-8. Available from: https://link.springer.com/article/10.1007/s11192-023-04800-8The CNRS is breaking free from the Web of Science [online]. CNRS. 2025 [viewed 28 Jan 2026]. Available from: https://www.cnrs.fr/en/update/cnrs-breaking-free-web-scienceTransitional agreements aren’t working: What comes next?. Scholarly Kitchen, 2024 [viewed 28 January]. Available from: https://scholarlykitchen.sspnet.org/2024/04/04/transitional-agreements-arent-working-what-comes-next/UC and Elsevier: FAQs. Office of Scholarly Communication. Office of Scholarly Communication da University of California. 2021 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://osc.universityofcalifornia.edu/uc-publisher-relationships/uc-and-elsevier/VELTEROP, J. O que significa uma nova abordagem (para periódicos, conselhos de pesquisa)? SciELO em Perspectiva, 2018 [viewed 28 January 2026]. Available from: https://blog.scielo.org/blog/2018/07/19/o-que-significa-uma-nova-abordagem-para-periodicos-conselhos-de-pesquisa/ Sobre Ricardo Limongi França CoelhoProfesor de Marketing e Inteligencia Artificial, Universidad Federal de Goiás (UFG), Goiânia–GO, y editor jefe de la revista Brazilian Administration Review (BAR) de la ANPAD, becario DT-CNPq.
In Memoriam: The Academic Journal / ¿Ha muerto la revista académica? Un obituario crítico del sistema de publicación científica
¿Ha muerto la revista académica? Un obituario crítico del sistema de publicación científicaUn texto ensayístico firmado por Russell Beale, académico de la University of Birmingham, propone una provocadora idea: la revista académica tradicional ha llegado al final de su vida. En forma de obituario, el autor recorre más de tres siglos de historia editorial —desde el Journal des Sçavans (1665) hasta la era de la inteligencia artificial generativa— para argumentar que el sistema se desvió de sus valores fundacionales y terminó colapsando bajo sus propias lógicas de mercado, métricas y automatización.https://arxiv.org/html/2512.23915v1In Memoriam: The Academic JournalRussell BealeR.Beale@bham.ac.ukSchool of Computer Science, University of Birmingham, Edgbaston,Birmingham, B15 2TT, UK(c) 2025 IEEE. All rights reserved, including rights for text and data mining, and training of artificial intelligence and similar technologies.AbstractIn this piece we reflect on the life and influence of AJ, the academic journal, charting their history and contributions to science, discussing how their influence changed society and how, in death, they will be mourned for what they once stood for but for which, in the end, they had moved so far from that they will less missed than they might have been.
La UNIÓN EUROPEA corre el riesgo de quedarse sola en la defensa de la cooperación científica mundial, afirma un destacado eurodiputado
Publicado en Science|Businesshttps://sciencebusiness.net/news/planning-fp10/eu-risks-standing-alone-defence-global-scientific-cooperation-says-leading-mep?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=Explained%3A+why+the+EU+has+launched+a+virtual+worlds+partnership&utm_campaign=Funding+Newswire%3A+Edition+89+%28Copy%29La UE corre el riesgo de quedarse sola en la defensa de la cooperación científica mundial, afirma un destacado eurodiputado15 de enero de 2026 | NoticiasPero seguirá siendo necesario aplicar restricciones, para que la ciencia sea «tan abierta como sea posible y tan cerrada como sea necesario», afirma Ehler.Por Eleonora FrancicaA medida que Estados Unidos se retira de la ciencia internacional, la UE «tendrá un papel importante que desempeñar en el mantenimiento de la cooperación mundial», según el eurodiputado Christian Ehler. En su intervención en el Parlamento Europeo el 14 de enero, calificó las recientes acciones de la administración Trump como «un desmantelamiento paso a paso del orden mundial que permite el florecimiento de la ciencia».Ehler, del grupo del Partido Popular Europeo, es una voz destacada en materia de política de investigación dentro del Parlamento y ponente principal de la legislación para establecer el próximo programa de investigación e innovación Horizonte Europa. También es coponente del nuevo Fondo Europeo de Competitividad (FEC).El mismo contexto geopolítico que ha situado a Europa a la vanguardia de la cooperación científica mundial significa que debe reconsiderar su propia apertura, prosiguió Ehler. Si bien la cooperación entre científicos sigue siendo esencial para la innovación, afirmó, este principio debe considerarse ahora «en el contexto del mundo creado por Trump». Como resultado, la apertura ya no puede ser incondicional. La ciencia, afirmó, debe ser «tan abierta como sea posible y tan cerrada como sea necesario», una lógica que se aplica igualmente a la política de innovación. En un mundo marcado por el proteccionismo estadounidense, las subvenciones estatales chinas y la competencia desleal, mantener la investigación y los mercados europeos totalmente abiertos podría acabar perjudicando a la UE en lugar de beneficiarla, afirmó.Este cambio ya está influyendo en la arquitectura de investigación de la UE. Si bien Horizonte Europa seguiría estando abierta en principio a la participación mundial, permitiendo la participación de investigadores de terceros países, el acceso en el marco del ECF sería más limitado. Según él, la asociación internacional ya no debe considerarse un instrumento puramente técnico, sino un «instrumento de relaciones internacionales» que ahora debe gestionarse con mayor cautela. A medida que cambian las condiciones mundiales, también lo hacen los parámetros para participar en los programas de investigación emblemáticos de Europa.Los Estados asociados expresan su preocupaciónEhler habló en una reunión con representantes de los Estados asociados a Horizonte Europa, entre ellos el Reino Unido, Suiza, Japón y Noruega. Estos compartían algunas de sus preocupaciones, pero no estaban dispuestos a dar la espalda a los Estados Unidos.Cuando Science|Busisess le preguntó cómo podría afectar a Horizonte Europa y a Europa en general la retirada de los Estados Unidos de la cooperación internacional en materia de investigación, Caroline Read, embajadora adjunta de la Misión del Reino Unido ante la UE, respondió que la UE tendría que presentar argumentos convincentes a favor de la apertura.«Tenemos que demostrar que la investigación abierta y colaborativa beneficia a todos», afirmó. Europa también debería mostrar a los investigadores estadounidenses que puedan estar en desacuerdo con las políticas nacionales actuales que seguirían encontrando «brazos abiertos» para su trabajo en Europa, añadió.Aunque reconoció la retirada de Estados Unidos de algunos marcos de investigación multilaterales, Rahel Byland Skvarc, consejera científica de la Misión de Suiza ante la UE, afirmó que la cooperación con los investigadores estadounidenses puede y debe continuar a través de canales bilaterales. Según ella, siguen comprometidos con la colaboración internacional, a pesar de las limitaciones políticas. Para países como Japón y Noruega, la cooperación con Estados Unidos sigue siendo una prioridad práctica. Erik Yssen, consejero de ciencia e investigación de la Misión de Noruega ante la UE, afirmó que Estados Unidos sigue siendo uno de los socios bilaterales clave de Noruega. Desde la perspectiva de Japón, Toshiyasu Ichioka, director de la Oficina Europea de Riken, también señaló que los lazos con los socios estadounidenses siguen siendo sólidos. Aunque el contexto político general está evolucionando rápidamente, la colaboración científica cotidiana, según afirmó, aún no se ha visto afectada de manera significativa. Normas claras y equitativas para la asociaciónSin embargo, los Estados asociados también afirmaron que la cooperación internacional solo puede funcionar si se basa en normas claras y equitativas. Y eso incluye la próxima edición de Horizonte Europa, también conocida como Programa Marco 10 (PM10).«Estamos muy interesados en que cualquier texto legal, en particular el relativo al FP10, establezca condiciones equitativas para los investigadores procedentes de la UE y de los países asociados», afirmó Read. «De lo contrario, corremos el riesgo de socavar la auténtica colaboración que se está produciendo en la actualidad». Recordó que cuando el Reino Unido se asoció por primera vez a Horizonte Europa, sus investigadores quedaron excluidos de determinadas convocatorias, entre otras cosas en ámbitos como las tecnologías estratégicas y la investigación cuántica.Byland Skvarc también señaló la importancia de garantizar el acceso a los resultados de la investigación a todos los socios. «Todas las partes del proyecto, ya sean de Estados miembros [de la UE] o de países asociados, [deben] tener garantizado el acceso a los resultados del proyecto, y el «doble uso» [no debe] dar lugar a restricciones de acceso», afirmó. Los representantes también destacaron la necesidad de garantizar que la financiación de la investigación siga asignándose en función de la excelencia y no de orientaciones políticas, y que los procedimientos de asociación para terceros países en el marco de Horizonte Europa sean rápidos y fluidos. «Poder asociarnos desde el inicio del próximo programa significa que no habrá interrupciones y que podremos colaborar sin interrupciones», afirmó Read.//////////////////////////////////////////EU risks standing alone in defence of global scientific cooperation, says leading MEP15 Jan 2026 | NewsBut restrictions will still be needed, making science “as open as possible, as closed as necessary,” Ehler says By Eleonora FrancicaAs the US retreats from international science, the EU “will have an important role to play maintaining global cooperation,” according to MEP Christian Ehler. Speaking in the European Parliament on January 14, he characterised the Trump administration’s recent actions as “step by step breaking down the world order that allows science to thrive.” Ehler, from the European People’s Party group, is a prominent voice on research policy within the Parliament, and lead rapporteur on legislation to establish the next Horizon Europe research and innovation programme. He is also co-rapporteur for the new European Competitiveness Fund (ECF).The same geopolitical context that has pushed Europe to the forefront of global scientific cooperation means that it must reconsider its own openness, Ehler went on. While cooperation between scientists remains essential for innovation, he said, this principle must now be viewed “in the context of the world created by Trump.” As a result, openness can no longer be unconditional. Science, he said, must be “as open as possible and as closed as necessary,” a logic that applies equally to innovation policy. In a world shaped by US protectionism, Chinese state subsidies and unfair competition, keeping European research and markets fully open could end up harming the EU rather than benefiting it, he said.This shift is already influencing the EU’s research architecture. While Horizon Europe would remain open in principle to global participation, allowing researchers from third countries to take part, access under the ECF would be more limited. International association, he said, should no longer be seen as a purely technical instrument, but as an “instrument of international relations” that must now be managed with greater caution. As global conditions change, so too do the parameters for participation in Europe’s flagship research programmes.Associated states voice concerns Ehler was speaking at a meeting with representatives from states associated to Horizon Europe, including the UK, Switzerland, Japan and Norway. They shared some of his concerns, but were not ready to turn their backs on the US.Asked by Science|Businsess how a US retreat from international research cooperation could affect Horizon Europe and Europe more broadly, Caroline Read, deputy ambassador at the UK Mission to the EU, said the EU would need to make a compelling case for openness. “We need to demonstrate that open, collaborative research is beneficial to all,” she said. Europe should also show US researchers who may disagree with current domestic policies that they would still find “welcoming arms” for their work in Europe, she added.While acknowledging the US withdrawal from some multilateral research frameworks, Rahel Byland Skvarc, science counsellor at the Swiss Mission to the EU, said that cooperation with US researchers can and should continue through bilateral channels. They remain committed to international collaboration, despite political constraints, she said. For countries such as Japan and Norway, cooperation with the US remains a practical priority. Erik Yssen, counsellor for science and research at Norway’s Mission to the EU, said the US continues to be among Norway’s key bilateral partners. From Japan’s perspective, Toshiyasu Ichioka, director of the Riken Europe Office, also noted that ties with US partners remain strong. While the broader political context is evolving rapidly, day-to-day scientific collaboration, he said, has not yet been significantly affected. Clear and equal rules for associationBut the associated states also said that international cooperation can only function if it is based on clear and equal rules. And that includes the next edition of Horizon Europe, also known as Framework Programme 10 (FP10).“We are very keen that any legal text, particularly on FP10, would have equal terms for researchers coming from the EU and associated countries,” said Read. “If it doesn’t, we risk undermining genuine collaboration that is happening now.” She recalled that when the UK first associated to Horizon Europe, its researchers were excluded from certain calls, including in areas such as strategic technologies and quantum research.Byland Skvarc also stated the importance of guaranteeing access to research results for all partners. “All the project parties, whether they are from [EU] member states or from associated countries, [must] have guaranteed access to project results, and ‘dual use’ [must] not lead to any access restrictions,” she said. The representatives also highlighted the need to ensure that research funding continues to be allocated on the basis of excellence rather than political direction, and that association procedures for third countries under Horizon Europe should be fast and seamless. “Being able to associate from the very beginning of the next programme means there won’t be gaps and [that] we can collaborate without interruption,” Read said.
REINO UNIDO: 3 universidades no renovarán suscripciones con ELSEVIER
Publicado en THE Times Higher Educationhttps://www.timeshighereducation.com/news/three-major-research-universities-opt-out-new-elsevier-deal Tres importantes universidades de investigación se retiran del nuevo acuerdo con ElsevierLas quejas por el «aumento de precios» y los modelos de acceso abierto llevan a las instituciones británicas a rechazar la oferta del gigante editorial, a pesar del acuerdo negociado a nivel nacional.Publicado el 22 de enero de 2026Última actualización: 22 de enero de 2026Jack GroveTwitter: @jgro_theTres universidades británicas intensivas en investigación han revelado que no renovarán sus suscripciones a las revistas de Elsevier debido a la preocupación por el coste de un acuerdo acordado a nivel nacional. El mes pasado, el organismo sectorial de TI Jisc, que ha liderado las negociaciones con las «cinco grandes» editoriales académicas —Taylor & Francis, Elsevier, Springer Nature, Wiley y Sage— en nombre del sector británico, anunció que las negociaciones habían concluido con éxito tras nueve meses de conversaciones.Aunque Jisc afirmó que los acuerdos representaban «ofertas sólidas y líderes en el mercado que maximizan el valor y permiten ahorrar en comparación con los precios históricos», varias universidades han decidido no suscribirse a la editorial más grande del mundo, Elsevier, que publica más de 2,800 revistas.En una declaración sobre el futuro acceso a las revistas, la Universidad de Kent confirmó que «no renovará el acuerdo Read and Publish con Elsevier en 2026», afirmando que «los fondos liberados se utilizarán para apoyar un enfoque más sostenible y centrado en los investigadores para la publicación de acceso abierto (OA) en Kent, lo que incluye la financiación de los APC [gastos de procesamiento de artículos] en las revistas de Elsevier». Aún no se han dado a conocer los detalles sobre si la universidad firmará acuerdos con las otras cuatro editoriales.Una actualización de la Universidad de Essex también confirma que su acuerdo con Elsevier no se ha renovado, aunque sí se han firmado acuerdos con Sage, Springer Nature, Taylor & Francis y Wiley para 2026 en adelante.La mayoría de las universidades del Reino Unido aún no han declarado si aceptarán el acuerdo negociado por Jisc con Elsevier, y el acuerdo para 2023-25 se ha prorrogado un mes, hasta finales de enero, para permitir nuevas negociaciones.Sin embargo, más universidades se retirarán una vez que expire el período de gracia, según predijo un bibliotecario sénior de una institución que es una de las que no aceptará el acuerdo con Elsevier.«Me pareció un buen acuerdo y Jisc lo hizo bien, pero independientemente de lo que ocurriera en las negociaciones, sabíamos que no podíamos permitirnos el acuerdo con Elsevier», explicaron. «Tenemos que encontrar ahorros presupuestarios significativos que no afecten a los salarios, por lo que este era el lugar obvio por donde empezar», continuaron, señalando que estas decisiones se tomaron hace meses en el más alto nivel de la dirección de la universidad.Las universidades de Sheffield, Surrey y York, que cancelaron sus acuerdos con Elsevier a principios de 2025, han demostrado que los investigadores pueden arreglárselas sin acceso directo a las publicaciones de la editorial, entre las que se incluyen Cell y The Lancet, añadieron.««Leer» siempre fue lo más importante para nosotros, pero esas tres universidades demostraron que los investigadores podían acceder a los materiales muy rápidamente, normalmente en media hora [a través de préstamos interbibliotecarios]», explicaron.«No sé qué están haciendo esos tres, pero me sorprendería mucho que volvieran», añadieron sobre las instituciones que aún no han anunciado públicamente si aceptarán la oferta de Elsevier.Las universidades habían solicitado reducciones de precios de entre el 5 % y el 15 % sobre los 112 millones de libras esterlinas que gastan anualmente con estas cinco editoriales cuando sus contratos expiren a finales de 2025.Entre las que han confirmado que aceptarán la oferta de Elsevier se encuentran las universidades de Cambridge, Edimburgo, Exeter y Glasgow, así como la Queen's University de Belfast.En un comunicado, Elsevier afirmó que estaba «encantada de ver un alto nivel de participación en nuestro acuerdo en todo el sector, al tiempo que reconoce que las presiones financieras implican que unas pocas instituciones tendrán que trabajar con nosotros de forma individual para evaluar sus opciones».«Junto con Jisc, seguimos promoviendo el acceso abierto de forma sostenible y equitativa, al tiempo que garantizamos que los investigadores del Reino Unido tengan acceso a contenidos fiables y de alta calidad, así como a herramientas innovadoras que favorezcan el descubrimiento y el impacto social», añadió.***************************Three major research universities opt out of new Elsevier dealComplaints over ‘price increases’ and open access models spur UK institutions to walk away from offer from publishing giant, despite nationally negotiated agreementPublished on January 22, 2026Last updated January 22, 2026Jack GroveTwitter: @jgro_theThree UK research-intensive universities have revealed they will not be renewing subscriptions to Elsevier journals amid concerns over the cost of a nationally agreed deal. Last month the sector IT body Jisc, which has been leading talks with the “big five” academic publishers – Taylor & Francis, Elsevier, Springer Nature, Wiley and Sage – on behalf of the UK sector, announced negotiations had successfully concluded after nine months of talks.While Jisc said the deals represented “strong, market-leading offers that maximise value and deliver savings compared to historic pricing”, several universities have chosen not to take up subscriptions with the world’s largest publisher Elsevier, which runs more than 2,800 journals. In an statement on future journal access the University of Kent confirmed it is “not renewing the Elsevier Read and Publish agreement in 2026”, stating “funds released will be used to support a more sustainable and researcher focused approach to Open Access (OA) publishing at Kent, which includes funding for APCs [article processing charges] in Elsevier journals.” Details of whether the university will sign up to agreements with the other four publishers have not yet been released.An update by the University of Essex also confirms its deal with Elsevier has not been renewed, though agreements with Sage, Springer Nature, Taylor & Francis and Wiley for 2026 onwards are in place. “While the final offer from Elsevier was accepted in principle by the sector in national negotiations led by Jisc, our analysis is that the agreement is not acceptable to us locally,” it said.“Specifically, we were unhappy with the price increases, and Elsevier’s unwillingness to commit to a shift toward a more sustainable model of open access publishing,” it continued, stating Essex would “continue to monitor Elsevier usage throughout 2026 and will continue to engage in sector conversations around this publisher to inform our approach going forward”.The University of Sussex is also understood not to have renewed its agreement with Elsevier, listing on its website agreements for 2026-28 with Taylor & Francis and other smaller publishers but not Elsevier, Springer Nature and Sage beyond 2025. The university declined to comment. Most UK universities have yet to declare whether they are taking up the Jisc-negotiated Elsevier deal, with the 2023-25 agreement extended for a month until the end of January to allow for further talks.However, more universities will opt out once the grace period has expired, predicted a senior librarian at an institution that is one of those not taking up the Elsevier deal.“I thought it was a good deal and Jisc did well but whatever happened in the negotiations we knew we couldn’t afford the Elsevier deal,” they explained. “We have to find significant non-pay budget savings so this was the obvious place to start,” they continued, noting such decisions were made months ago at the highest level of university management.The universities of Sheffield, Surrey and York, which cancelled their Elsevier deals at the start of 2025, have shown researchers could cope without direct access to the publisher’s titles, which include Cell and The Lancet, they added.“‘Read’ was always the most important part for us but those three universities showed researchers could access materials very quickly, usually within half an hour [via interlibrary loans], they explained. “I don’t know what those three are doing but I’d be amazed if they went back in,” they added on the institutions which have yet to publicly announce whether they are taking up the Elsevier offer.Universities had been seeking price reductions of between 5 and 15 per cent on the £112 million spent annually with these five publishing houses when their deals expired at the end of 2025.Among those confirming they will take up Elsevier’s deal are the universities of Cambridge, Edinburgh, Exeter and Glasgow, as well as Queen’s University Belfast. In a statement Elsevier said it was “delighted to see a high level of participation in our agreement across the sector, while recognising that financial pressures mean a handful of institutions will need to work with us individually to assess their options”.“Together with Jisc, we continue to advance open access in ways that are sustainable and equitable, while ensuring UK researchers have access to trusted, high-quality content and innovative tools that support discovery and societal impact,” it added.jack.grove@timeshighereducation.com